Hace ya un tiempo que el invierno extendido y los veranos súper calurosos con jornadas de lluvias bien intensas llevan a los porteños a pensar (y actuar) como si la Ciudad de Buenos Aires se encaminara hacia un clima tropical.

Según consignó Tiempo Argentino, el Servicio Meteorológico Nacional en un informe publicado en su página web, da cuenta de una posible tropicalización del clima en Buenos Aires producto de las tormentas, vientos, cambios climáticos, caída de granizo, con las consecuencias materiales. Y no es que por estar en verano creamos estar de paseo en Phi Phi, el pequeño archipiélago en el sur de Tailandia o que querramos copiar las costumbres de Ibiza o los lugares más cancheros del Caribe, pero claramente los desórdenes provocados por el cambio climático a nivel mundial afectan cada vez más el clima porteño, que mostró en los últimos días una intensa ola de calor.

Con respecto a la posible "tropicalización de la ciudad de Buenos Aires", y de acuerdo a la clasificación climática actualizada de Köpen-Geiger, el informe del SMN plantea que "ninguna región de la Argentina se considera con clima tropical ya que uno de los criterios para considerar dicha clasificación, es que en el mes más frío del año la temperatura media sea igual o superior a 18ºC, criterio que según los registros estadísticos climáticos de las estaciones oficiales del SMN; en nuestro caso no se cumple. Para el caso de la Ciudad de Buenos Aires,  se está lejos de una posible tropicalización; su clima se clasifica como templado sin estación seca y con verano cálido."

La ola veraniega pone en la cima a los tragos más refrescantes, bien tropicales y exóticos.

De todos modos, los porteños cultores del lifestyle playero se disparan con el arranque de la temporada y se multiplican a lo largo del año demostrando que  la tropicalización del clima se vive como un momento para estar a la moda y descartar hábitos ya corroídos. 

Esta es la temporada de los colores flúo para los trajes de baño, las mochilas y las ojotas. 

Tanto en hombres como en mujeres, el outfit elegido parece traído directamente desde los atardeceres caribeños. ¡Ni hablar de los sombreros de paja y las coronas floridas!

Con la llegada del clima tropical, los sombreros vuelven a estar en primer lugar. Hay diseños que marcan tendencia, nuevos o inspirados en otras épocas, que intentan dar nuevo brillo a los clásicos. Ante la abrumadora oferta, no vale solo con quedarse en lo que más se usa, sino además  que se complementa con el atuendo.

“Para todo el día, las texturas suaves y flexibles son lo mejor porque incluso se les puede agregar pañuelos de colores para hacerlos más divertidos y combinarlos con la ropa. Las fibras naturales son ideales para usar a diario y van con todo. Yo recomiendo combinarlos con pareos, por ejemplo y algún lindo collar”, explica Clara Ryan, de la marca Juanita Laprida, que a pedido de sus clientas lanzó una exclusiva línea de sombreros y cubrebotas. Así, los gorros y capelinas son el plus para enfrentar los días de calor. 

En gastronomía, la estrella del verano es el famoso "tereré". Y no es una costumbre del todo caribeña, pero la ola de calor parece ser el escenario más propicio para la inclusión de esta infusión de yerbamate y jugos frescos. Frutas tropicales como el coco, el ananá y el maracuyá  también forman parte de los tragos del verano en forma de licuados o exprimidos.

"Tomamos mate con limonada bien fría. Está bueno porque es mucho más refrescante que una gaseosa o un agua y no pierde ese concepto social que tiene de alguna forma una ronda de mate entre amigos”, confiesa Leonardo Gorosito, mientras veranea en Mar del Plata. 

En lo que a comidas respecta, se imponen los famosos  finger food:  minihamburguesas, miniplatos de pastas, cazuelitas de pescado, todo bien chiquito y prolijo, como en el exterior. Fresco. Porque  el furor de la temporada, igual, son los platos vegetarianos, frescos y orgánicos. 

La ola veraniega pone en la cima a los tragos más refrescantes y claro, bien tropicales y exóticos. Entre las bebidas alcohólicas el gin y el  Campari se llevan todos los premios, aunque las frutas como el ananá,  el kiwi, lima y hasta las flores comestibles se llevan todos los aplausos. Tragos con jazmín, la vedette de la temporada. 

La moto, un clásico de todos los tiempos, se reinventa esta  temporada con un mix de lifestyle y hasta toques artísticos. En Buenos Aires, los motoqueros ya no son lo que eran: adiós a las barbas largas y las camperas de cuero y bienvenidas las camisas floreadas y los pilotos cancheros que pasean por la ciudad con sus cabelleras al viento.