Por primera vez, tras una campaña tranquila, que muchos califican directamente como aburrida, los dos principales precandidatos presidenciales del Partido Demócrata estadounidense se enfrentaron el domingo en el último debate televisivo previo a la primaria del 1º de febrero en el estado de Iowa. Durante dos horas, Hillary Clinton –favorita según los sondeos– se enfrentó en lo que pareció un careo con el veterano senador por Vermont, Bernie Sanders. Ambos se trenzaron en acaloradas discusiones, especialmente sobre los temas del control de la venta de armas y la distribución de la riqueza, consignó Tiempo Argentino.

La estrategia de Clinton fue clara: ella es la continuidad del presidente Barack Obama, mientras Sanders es el candidato del cambio, que podría “hacer peligrar lo ganado hasta ahora”. Con dificultad, el veterano senador buscó desmentir esta lógica y presentarse como un candidato transformador sí, pero desde una posición superadora. Según la página web especializada Real Clear Politics, ambos precandidatos llegan a las dos primarias inaugurales de la serie de 50 bastante cerca. Clinton se impondría en Iowa por sólo cuatro puntos, mientras que ganaría por seis en Nuevo Hamphire, diez días después.

El tercer aspirante demócrata a la Casa Blanca, el ex gobernador de Maryland, Martin O'Malley, quedó relegado en la discusión y tuvo que esforzarse para lograr estar en el set televisivo.

El debate fue emitido por la cadena de noticias NBC y se realizó en el teatro Gaillard Center de Charleston, en Carolina del Sur. En esta misma ciudad, una semana antes, los precandidatos republicanos realizaron su penúltimo debate antes de la primaria de Iowa. Este estado marca el inicio de una serie de 50 votaciones primarias que decidirán en julio próximo quienes serán los dos candidatos que se enfrentarán en los comicios presidenciales de noviembre.

Con esa gran cita en el horizonte, Clinton abandonó la cordialidad de los debates anteriores y trató de desacreditar a Sanders, especialmente sobre la necesidad de imponer controles a la venta de armas, uno de los pocos temas en los que la ex secretaria de Estado, ex senadora y ex primera dama se ubica más “a la izquierda” que su rival. “El senador Sanders votó muchas veces con la Asociación Nacional del Rifle (NRA), con el lobby de las armas. Votó por la inmunidad de los fabricantes y vendedores de armas”, atacó Clinton.

El veterano senador de 74 años, oriundo de uno de los estados que más defienden el uso de armas, intentó defenderse. “Siempre fui firme contra el lobby de las armas, me opongo a que se vendan armas de estilo militar, estoy a favor de la revisión de antecedentes instantánea”, sostuvo Sanders, quien la semana pasada apoyó el ingreso al Congreso de un proyecto de ley que prevé retirar la inmunidad a los vendedores y fabricantes de armas. Clinton no lo dejó seguir y trató de atacar a Sanders por su “discurso socialista”.

Según Clinton, Sanders quiere “romper” la reforma de salud impulsada por Obama. “No voy a romper la ley, y usted lo sabe. Ayudé a redactarla, la voy a mejorar”, contraatacó el veterano dirigente demócrata, quien sostiene que se puede ir más lejos y crear un sistema de salud público universal, financiado con una suba de impuestos a los sectores más ricos.