Los refugiados deberán registrarse en la frontera entre Grecia y Macedonia, donde recibirán un documento común, con foto y con sellos de entrada y salida en el resto de los países por los que transitan.

Ese refuerzo del control en las fronteras sigue un acuerdo de la pasada semana entre Macedonia, Serbia, Croacia, Eslovenia y Austria, que supone también un transporte organizado de los refugiados en trenes y autobuses hasta la república alpina, que es también país de destino para algunos emigrantes.

Austria empezó a aplicar la pasada semana un doble límite diario de entrada de refugiados: 80 solicitantes de asilo en el país y otros 3.200 que deseen continuar hacia Alemania.

El director de la Policía serbia, Vladimir Rebic, dijo anoche que el cumplimiento de las medidas comunes es importante "para esperar preparados la ola (migratoria) de primavera y verano, que seguro será mucho más intensa" que la actual. 

El año pasado, el número de arribos durante el verano llegó a alcanzar las 10.000 personas por día y durante la noche pasada entraron en Serbia desde Macedonia unos 800 refugiados sirios e iraquíes, según la RTS.

La emisora también indicó que 350 "emigrantes económicos" fueron devueltos desde el centro de acogida de Sid -en el norte serbio- a la frontera con Macedonia. 

Sin embargo, el mayor problema que se presenta hoy proviene de la ciudad portuaria griega de El Pireo, donde esta mañana llegaron más de 4.000 refugiados a bordo de tres ferries, con intención de seguir viaje hacia el centro de Europa.

Los medios locales informaron que la policía griega intenta impedir una aglomeración aún mayor de refugiados e inmigrantes en el límite con Macedonia, país que cerró ayer su frontera para inmigrantes procedentes de Afganistán.

El viceministro griego encargado de asuntos migratorios, Ioannis Mouzalas, criticó la decisión de Macedonia de cerrar la frontera, al considerar que "está reñida con los acuerdos de la reciente cumbre de la Unión Europea". 

La UE había acordado el pasado jueves que hasta la siguiente cumbre sobre cuestiones migratorias, programada para principios de marzo, deberían seguir abiertas las fronteras para refugiados de Irak, Siria y Afganistán en la ruta de los Balcanes.

Según informaciones griegas, Macedonia no deja pasar a los refugiados afganos debido a que Serbia mantiene desde ayer cerrada su frontera para los refugiados e inmigrantes procedentes de Afganistán.

Los países de la ruta balcánica impiden el tránsito por su territorio de personas que no proceden de países en guerra en Medio Oriente, por considerarlos emigrantes económicos.