Los lazos culturales que unen a Argentina con Francia se forjaron gracias a la yerba y la bombilla. Así lo entiende el presidente galo, Francois Hollande, que previo a la visita diplomática a nuestro país, dio un breve repaso de la historia de la yerba mate.

En el marco de su arribo al país para mantener una reunión con el presidente Mauricio Macri, el mandatario francés dio una entrevista a un medio local, que le consultó sobre los acuerdos de cooperación científica entre ambos países y un posible refuerzo de los mismos. Ante la pregunta, Hollande recordó que dos Premios Nobel científicos argentinos, Bernard Houssay en Medicina, y Luis Leloir en Química, “son de origen francés”; y complementó con un dato poco sabido respecto a la invención de la yerba mate.

“El científico francés Aimé Bonpland clasificaba en Argentina miles de especies vegetales, hasta entonces desconocidas en Europa, y lograba transformar en cultivable el famoso mate”, señaló el mandatario en diálogo con Clarín.

Y concluyó con simpatía: “como todos saben (¡mejor que yo!), se convirtió en la bebida nacional argentina”.

El mate llegó a Europa

En el último tiempo, la bebida logró expandirse a ciertas regiones de Europa, aunque no de la forma tradicional: se trata de MateO, una gaseosa yerba mate con un toque de azúcar que se consume fría y viene en lata.