El último encuentro entre el presidente Mauricio Macri y su par galo, Francois Hollande, tuvo como escenario la Bombonera de Buenos Aires, lugar en el que intercambiaron gestos y obsequios en un clima distendido, que el propio mandatario argentino presentó como signo del "relanzamiento" bilateral. 

Macri llegó al estadio unos minutos antes que Hollande y, mientras esperaba, se acercó a una valla para dialogar con la prensa y hacer saber su satisfacción por lo que el entiende como una nueva etapa bilateral que apunta hacia un futuro de cooperación. "Con Francia tenemos una histórica relación y lo que queremos es que sea una relación de futuro, que genere oportunidades de trabajo para los argentinos, que es el gran compromiso", señaló.
 
La escena es conocida, unos días atrás el club xeneize recibió la visita del premier italiano, Matteo Renzi, y del presidente búlgaro, Rosen Plevneliev. 

Hoy fue la segunda y última jornada de visita oficial del mandatario francés quien ayer estuvo en la Casa Rosada. El Presidente Macri le mostró a Hollande el vestuario de los jugadores de Boca y lo llevó a pisar el césped del mítico estadio, donde el Jefe de Estado francés aprovechó la ocasión para patear un penal. Macri le obsequió una camiseta de Boca, con el nombre de Francois, y otra de la Selección Argentina, con la inscripción Hollande y el número 10 en la espalda. También una pelota de tiento de la colección lanzada por los 110 años del club.

Asu vez, Hollande le entregó, con el nombre de Macri y el 10 en la parte trasera, la camiseta de oficial de su selección que este año será local en la fase final de la Eurocopa. El Presidente francés concurrió acompañado por el jugador franco-argentino David Trezeguet, quien se consagró campeón con la selección de ese país en el Mundial de 1998.