“Tenemos que derrotar a todos los que amenazan la seguridad en el mundo”, aseguró Obama al comienzo de su discurso en relación a los ataques en Bruselas que dejaron 34 muertos y cientos de heridos.

El mandatario, luego, realizó un repaso del “deshielo” de las relaciones entre Washington y La Habana en su última intervención antes de abandonar la Isla. 

Allí, el presidente norteamericano consideró: “Tuvimos que recorrer barreras históricas de separación, de dolor” pero definió con contundencia: "He venido a dejar atrás los últimos vestigios de la Guerra Fría".

“Las diferencias entre nuestros gobiernos son reales, son importantes, estoy seguro que el presidente Castro dice lo mismo”, reconoció Obama, quien de todos modos reflexionó: “Cuba y EEUU han sido como hermanos separados”.

“Nuestras culturas están unidas. José Martí escribió en Nueva York y Ernest Hemingway se inspiró en las aguas cubanas”, recordó el Jefe de Estado.  

Obama: "He venido a Cuba a dejar atrás los últimos vestigios de la Guerra Fría"

Respecto del embargo, Obama aseguró: “Nuestros nietos van a ver este capítulo como una aberración incomprensible”.

En ese sentido, enumeró los avances alcanzados en los últimos meses: “Hemos iniciado un proceso de restablecimiento de las relaciones: desde entonces restablecimos las relaciones diplomáticas, reabrimos las embajadas, logramos acuerdos para restaurar vuelos y el correo, ya tenemos relaciones comerciales. Y seguirá adelante aunque algunos se opongan”.

“El embargo en vez de ayudarnos nos estaba dañando. Yo creo en el pueblo cubano”, reflexionó el mandatario y volvió a reclamar a los republicanos que vote el levantamiento en el Capitolio.