La decisión fue tomada anoche por Teori Zavascki, relator del caso de corrupción en Petrobras y en las constructoras del país en el Supremo Tribunal Federal (STF), es decir, el encargado del caso que lleva adelante Moro para personas que poseen fueros, como ministros, parlamentarios y magistrados.

La decisión mantiene a Lula sin poder asumir la jefatura de gabinete de ministros, ya que la decisión de Zavascki no deroga la determinación de su colega del supremo Gilmar Mendes, que el último viernes suspendió el nombramiento del ex presidente.

Lula se encuentra en calidad de investigado y en su contra pesa un pedido de prisión por ocultamiento de una propiedad por parte de la fiscalía de San Pablo.

En el marco de una gran batalla política producto de la crisis en Brasil que se ha trasladado hacia los tribunales, esta madrugada por las redes sociales opositores al gobierno divulgaron el domicilio del hijo del juez Zavascki en la ciudad de Porto Alegre, capital del estado de Rio Grande do Sul, para protestar por la decisión de que Lula salga de la competencia de Moro.

El juez de la corte Zavascki cargó contra la decisión de Moro de divulgar un diálogo entre Lula y Rousseff, que debió elevar a las cortes superiores y no pasarlos a la prensa.

En su decisión, el magistrado apuntó que la ley prohíbe "expresamente la divulgación de cualquier conversación interceptada" y determina la "inutilización de las grabaciones que no interesen a la investigación criminal".

"No hay cómo concebir, por lo tanto, la divulgación pública de las conversaciones del modo cómo se operó", dice y agrega que se "afectaron derechos con garantía constitucional".

Horas antes, la jueza de la corte Rosa Weber había rechazado un recurso presentado por Lula en el que solicitaba mediante habeas corpus la validación de su nombramiento como ministro, con lo que el político deberá esperar por la decisión del pleno de esta corte, que después del receso por la Semana Santa se reunirá el 30 de marzo, salvo convocatoria extraordinaria.

Con el retorno del caso al supremo, el juez Moro, quien lleva adelante la mayor operación contra la corrupción de la historia de Brasil, pierde la competencia sobre Lula, a quien ordenó llevarlo a declarar por la fuerza policial el pasado 4 de marzo, con lo cual se agregó un nuevo capítulo a la crisis que actualmente tiene a la presidenta Rousseff bajo juicio político de la Cámara de Diputados.