El primer paso lo dio uno de los siete representantes que tenía en el gabinete, el ministro de Turismo, Henrique Eduardo Alves, quien presentó su renuncia. La prensa brasileña ya especula con que otros ministros del PMDB imitaran la decisión que Alves adoptó poco después de que una reunión de jefes partidarios, encabezada por el vicepresidente Michel Temer, resolviera que la ruptura con el PT será aprobada hoy por aclamación.

Asimismo, la dimisión de Alves tuvo lugar después de que la presidenta Dilma Rousseff se reuniera con los todavía siete ministros del PMDB para pedirles que permanecieran en sus puestos y no se sumaran a la corriente partidaria que, ya entonces, aparecía como mayoritaria y favorable a romper la alianza gobernante. 

El PMDB integra la alianza oficialista desde 2003, cuando el fundador y líder del PT, Luiz Inácio Lula da Silva, accedió por primera vez a la Presidencia.

Uno de los ministros pemedebistas recibidos hoy por Rousseff en el palacio del Planalto fue Eduardo Braga (titular de Minas y Energía), quien el fin de semana declaró a un diario de San Pablo que es equivocado ser "precipitado" y dar un portazo al gobierno.

Esa postura era compartida por el ministro de Salud, Marcelo Castro, quien afirmó que su partido tiene que "colaborar" para remontar la crisis.

Con la mayor bancada en el Senado y una de las más numerosas en Diputados, el PMDB es una formación clave para la votación del juicio político a Rousseff, que comenzó a ser analizado en la Comisión Especial creada hace tres semanas.

Por eso la presidenta brasileña, ante la improbable tarea de evitar que el PMDB se vaya de la alianza, intentó al menos retener algunos miembros en el gabinete que pudieran influir sobre congresistas a la hora de votar por el juicio de impedimento.

Lo mismo cabe para Lula, quien mantiene conversaciones con altos dirigentes pemedebistas para mantenerlos dentro del redil gobernante pero dio casi por seguro el alejamiento del PMDB, que, dijo, le causa "cierta tristeza".

Con todo, se manifestó confiado en poder "recrear otra base legislativa" como la que montó en 2003, esta vez para votar contra la destitución de Rousseff. 

El PMDB es una formación clave para la votación del juicio político a Rousseff, que comenzó a ser analizado en la Comisión Especial creada hace tres semanas.

Lula se desempeña como una suerte de ministro sin cartera, dado que luego de ser nombrado Jefe de la Casa Civil, la Corte emitió una medida cautelar por la que suspendió provisoriamente su designación.

Una vez concluida la labor de la Comisión Especial del Impeachment, que está trabajando a paso redoblado, su dictamen será sometido a la consideración de los 513 diputados.

Para que prospere el juicio político, la oposición requiere una mayoría especial de 372 congresistas, número que si el PMDB se va en bloque del gobierno estaría casi asegurado. No se descartaba hoy que la corriente prorruptura se imponga mañana pero con una mayoría estrecha.