El ajuste de precios que siguió a la devaluación de diciembre, tras la asunción de Mauricio Macri, y los aumentos de tarifas de los últimos meses determinan un piso de inflación de 34 por ciento para este año, de acuerdo con un informe realizado por economistas de La Makro.

Según el texto de La Makro titulado: "Segundo tarifazo en dos meses: ¿La estanflación PRO es un efecto colateral o es parte del modelo?", el Gobierno dejó atrás la ilusión de "mantener los indicadores inflacionarios del orden del 25%", ya que impactarán en los índices "la primera oleada de precios disparada por la devaluación de diciembre de 2015, la quita de las retenciones y la eliminación de los cupos de exportación, siguido por los tarifazos de febrero de luz, peajes, tv por cable, telefonía móvil y naftas".

El informe detalla que esto ahora "se agudiza con la segunda ronda de ajustes en las tarifas de los servicios públicos de transporte, telefonía fija, gas, naftas, educación privada y agua", lanzada por el Gobierno la semana pasada, que genera "una secuencia de presión inflacionaria que hasta ahora se viene repitiendo cada dos meses: en diciembre, en febrero y en abril".

"Todos creen, pero ninguno lo confiesa en público, que es más probable que la inflación se acerque al 50 por ciento".

En la misma sintonía, según publicó el diario Página /12, varios economistas que trabajan en consultoras de la city porteña ya proyectar sus indices de inflación para este año "en función del impacto que se espera que tenga esta corrección masiva de los precios", Algunos de estos expertos prevén que la inflación de 2016 no será menor a un 35% y otros apuntan a un piso de alrededor del 40%. Sin embargo, "todos" por lo bajo hablan de que "es más probable que se acerque a 50 por ciento", consignó el matutino.

Por su parte, los economistas Alejandro Robba y Emiliano Colombo sostienen que "el impacto sobre los precios añadiría un 4,3% adicional de inflación. En conjunto, si se toma en cuenta también el ajuste en las tarifas de electricidad -que adicionaron 2 puntos porcentuales a la inflación-, el incremento total por ambos tarifazos adicionaría 6,3% a la inflación, por lo que determinaría un piso del 34% para todo el año".

Según el análisis, un trabajador del conurbano que tiene que tomarse colectivo, tren y subte para llegar a su trabajo en la Ciudad de Buenos Aires, destina 5.040 pesos anuales al transporte público (6,9% de un Salario Mínimo Vital y Móvil –SMVyM-), y con las nuevas tarifas le destinará 8.400 pesos al año (11,6% del SMVyM) significando un incremento del 66,7% a los gastos de transporte.

"El ajuste en los bolsillos de las empresas y trabajadores debería haberse aplicado en forma gradual, a lo largo del año, para mitigar los efectos sobre todos los precios".

LA CAÍDA DEL PODER ADQUISITIVO IMPACTARÁ EN EL CONSUMO. Estiman que el total de los trabajadores destinarán 5.400 millones de pesos anuales más al transporte público, lo que se traducirá en una caída del ingreso disponible y en una reducción en el consumo en otros bienes.

Por otro lado, los ajustes previstos en el valor del gas en boca de pozo (u$s2 a u$s4) sería trasladado automáticamente al consumidor, aportando 1,44% a la inflación; en el caso del servicio de agua potable prestado por la empresa estatal AYSA en la zona metropolitana la suba propuesta alcanzaría un incremento del 455%, cuyo efecto sobre la inflación seria de 1,04% adicional; y las empresas de telefonía están proponiendo un incremento en el abono básico de $13 a $40, representando un aumento del 207% cuyo impacto inflacionario sería de 0,39% en la inflación.

Asimismo, la educación privada bonaerense se anunció un ajuste en las cuotas mensuales del 24,7% retroactivo a marzo, lo que añadirá 0,54% a la inflación; y por último se agrega un nuevo aumento en el precio del litro de nafta (6%) que adicionará 0,14% más de inflación.

"La estrategia actual es bajar la inflación con recesión, con la caída del consumo interno por baja del salario real y el desempleo, y las tasas de interés altísimas".

Según los economistas, este "ajuste en los bolsillos de los hogares, empresas y trabajadores debería haberse aplicado en forma gradual a lo largo del año para mitigar los efectos sobre todos los precios de la economía". "La estrategia actual es bajar la inflación con recesión, con la caída del consumo interno por baja del salario real y el desempleo, y las tasas de interés altísimas", agrega. Aunque no hay certeza de que una situación recesiva vaya a ponerle un freno los precios porque “los empresarios siguen mirando la tasa de rentabilidad y los costos antes que las ventas, entonces aumentan los precios cuando ven que hay una tendencia inflacionaria para no perder margen de rentabilidad".

Por último, se refierieron a la estrategia real respecto al acuerdo con los fondos buitre. Afirmaron que "si los exportadores son remisos a liquidar, porque no aprueban el nivel del tipo de cambio estable", el Gobierno intentará que "los dólares financieros sean los que refuercen las reservas del BCRA". "Ése es el verdadero objetivo del acuerdo, no las inversiones que se les prometieron a los legisladores y gobernadores a cambio de su apoyo", concluyeron.