El presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger, reafirmó la continuidad de la política monetaria basada en metas de inflación y un tipo de cambio flotante, al tiempo que subrayó la necesidad de mantener las altas tasas de interés existentes hasta que la inflación muestre claros signos de descenso.

"En la práctica esto implica que en tanto la inflación se ubique por encima de sus objetivos, la tasa de interés deberá aumentar o mantenerse en modo contractivo, mientras que podrá bajar cuando se perciban señales inequívocas de una merma en los registros de inflación", dijo el martes el titular del Central al exponer durante el seminario Bloomberg Summit 2016 celebrado en el Museo de Artes Decorativas.

"La tasa de interés deberá mantenerse en modo contractivo y bajará cuando se perciba una merma en la inflación"

Recordó que "la prioridad absoluta que se planteó desde su mismo inicio la actual gestión ha sido inducir una baja sistemática y sostenible de la tasa de inflación, llevándola, en un plazo razonable, a niveles similares a los que exhiben las economías que manejas su política monetaria bajo esquemas de metas de inflación".

Antes de esta precisión, Sturzenegger hizo referencia a las críticas recibidas por el ente monetario por su falta de intervención en el mercado de cambios en un contexto de mayor volatilidad en el tipo de cambio.

"En las últimas semanas se ha reclamado al BCRA que intervenga mucho más activamente en el mercado cambiario. Se ha criticado la decisión de tolerar una mayor volatilidad en las cotizaciones del tipo de cambio", dijo el titular del Central.

En respuesta a estos cuestionamientos, Sturzenegger dijo que el eje de esa decisión se sustentó en "la migración a un esquema de metas inflación (...) que responde al imperativo de pensar en el largo plazo".

Así, consideró que la "flexibilidad cambiaria" o flotación administrada de la moneda, junto con las metas de inflación, constituyen el sistema adecuado para establecer "un esquema macroeconómico más sostenible y mucho más apropiado para la economía argentina en el largo plazo".

"La flexibilidad cambiaria junto con las metas de inflación, constituyen el sistema más apropiado para la economía argentina en el largo plazo"

Por eso, una vez más, rechazó una intervención sistemática del Central en el mercado de divisas para incidir sobre el tipo de cambio, una política a la que calificó de "un intento de tomar otro atajo más, persiguiendo resultados efímeros sin el sustento de bases duraderas".

Al respecto, recordó que la autoridad monetaria está acompañando "un proceso de ordenamiento fiscal gradual", en el marco del cual el Ministerio de Hacienda y Finanzas recibirá este año del Banco Central una transferencia de 160.000 millones de pesos, equivalente al 2% del PIB, lo que supone una reducción del 30% respecto al financiamiento monetario del año pasado que fue de 178.000 millones, equivalente al 3,1% del PIB.

Finalmente, precisó que lo que sí le preocupa es que dentro de las reservas del Central están los encajes en dólares de los bancos, que suman 8.000 millones. Dijo que tener "parado" ese monto "es un desperdicio" y que sería muy bueno "aplicarlos a la inversión productiva" por parte empresas exportadoras que generan ingresos en dólares y podrían aprovechar las bajas tasas de interés que cobran hoy los bancos por préstamos en esa moneda.