El misterioso síndrome del denunciante selectivo
El misterioso síndrome del denunciante selectivo

Decían que debía combatirse la corrupción en todos los frentes, controlar con mano férrea al poder de turno y llenar los tribunales de denuncias si hacía falta. Sin embargo, desde el 10 de diciembre último todo cambió: continúan denunciando al gobierno... pero al que ya se fue.

Es fácil identificarlos y comparar. Son los que cubrieron con gran despliegue la apertura de una caja de seguridad de Florencia Kirchner -donde se encontró exactamente lo que la familia había dicho que había ocho días antes, dinero declarado- pero no les llama en absoluto la atención que la vicepresidenta Gabriela Michetti tenga en su domicilio gran cantidad de efectivo cuyo origen no puede explicar.

Parece mentira que la Stolbizer que revisa hasta la última coma de las Declaraciones Juradas de Cristina Kirchner no haya detectado los enormes agujeros negros que exhiben las del actual presidente, con incongruencias imposibles de justificar.

O que periodistas como Luis Majul, tan empecinado en encontrar presuntos testaferros dentro del kirchnerismo, pase por alto los evidentes indicios de que Nicolás Caputo y Angelo Calcaterra podrían estar actuando por cuenta y orden de Mauricio Macri. 

Graciela Ocaña llegó incluso a presentar documentación adulterada para acusar a Mariano Recalde

Está también el caso de Graciela Ocaña, quien hasta llegó a presentar documentación adulterada para acusar a Mariano Recalde, o recolectar decenas de fotos de actos públicos de Cristina Kirchner para denunciar las joyas que usaba. Ahora en medio de irregularidades que a menos de un año de asumir el gobierno ya tienen imputados tanto al presidente como a la vicepresidenta, guarda un asombroso silencio.

Del palo mediático, no se puede dejar de mencionar a Jorge Lanata. Él y su producción recorrieron los cinco continentes, financiados incluso por los fondos buitre, en busca de activos no declarados de la familia Kirchner. Cuando una investigación internacional -en la que su propio canal participó- descubrió las sociedades del actual mandatario en paraísos fiscales, no le dedicó siquiera un mínimo informe en sus espacios de gráfica, radio o TV. Es el mismo Lanata que denunció el traslado de bolsos en un viaje inexistente de Amado Boudou a Uruguay, pero ignora la declaración de la empleada doméstica de Gabriela Michetti sobre los bolsos llenos de dinero que habitualmente se hallaban en su casa.

Queda para el final Elisa Carrió. La inefable Lilita, para quien la administración anterior era simplemente una banda de ladrones, también intenta posar una mirada benévola sobre el macrismo pese al historial de estafas, contrabando, espionaje y evasión que cargaba su actual aliado aun antes de llegar a la Casa Rosada. Sin embargo, en algunos raptos de rebeldía no ha podido dejar de pelear, por ejemplo, contra su archienemigo y en definitiva correligionario radical Daniel Angelici, a quien acusa de todos los males que aquejan a la alianza Cambiemos.