Manifestantes que protestaban contra la destitución de la ex presidenta brasileña Dilma Rousseff fueron reprimidos con policías en al menos cinco puntos de San Pablo sin que hasta la madrugada se reportaran víctimas ni detenidos.

Las miles de personas que se encontraban haciendo público su rechazo a al destituación fueron agredidos por los uniformados que estaban en el lugar, lo que provocó graves incidentes.

El grueso de los manifestantes pertenecían agrupaciones estudiantiles y organizaciones sociales afines al Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff. La Policía Militar los reprimió con gases lacrimógenos y bombas de estruendo.

Asimismo, unas 500 personas, según la Policía Militar, realizaron una marcha con el mismo motivo por la zona céntrica de Brasilia, sin que se registraran incidentes.