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La represión en su máxima expresión: una manifestante perdió la visión de un ojo

La Policía Militar del país hermano es la encargada de reprimir e impedir las manifestaciones contra la destitución de Dilma Rousseff.

Crédito: Twitter
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La asunción de Michel Temer a la presidencia brasileña, tras la controvertida destitución de Dilma Rousseff, significó la vuelta de la represión por parte de la Policía Militar (PM). El rechazó que generó la maniobra aprobada por el Senado en una importante porción de la sociedad del país hermano, que se tradujo en múltiples protestas, fue contrarrestado con agresión y violencia desmedida, digna de otros tiempos.

“El saldo sangriento del último acto muestra que no se puede protestar en Sao Paulo”, tituló hoy el portal de noticias paulista Vice Brasil, con una foto del rostro de la estudiante universitaria Deborah Fabri, bañado en su propia sangre. Por las heridas recibidas, causadas por las balas disparadas por la impunidad, la joven perdió la visión de su ojo izquierdo.

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Es la tercera vez desde el golpe que los ahora opositores reciben el ataque por parte de la PM, que lanzó gases lacrimógenos en todos los casos.

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Las manifestaciones contra el nombramiento de Temer también se llevaron a cabo en otras ciudades, como Curitiba, Brasilia, Río de Janeiro y Porto Alegre. 

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