El Centro Educativo Isauro Arancibia, donde 300 personas en situación de calle estudian diariamente, celebra hoy la remodelación de su edificio del barrio de San Telmo. Lo que sólo debiera tratarse de una fiesta se convertirá además en un acto de resistencia: el Gobierno porteño planea derrumbarlo parcialmente para construir el Metrobus Sur.

La institución cumple 18 años en la zona. Comenzó en la sede de la CTA nacional, pasó a un local de la UOCRA y cuenta con domicilio propio desde el 2011 en la esquina de Cochabamba y Paseo Colón, avenida donde la gestión PRO proyecta carriles exclusivos para las líneas de colectivos que unen Retiro con Constitución. Como la arteria se angosta en esa zona, el plan implica tirar abajo edificios, entre ellos, el Isauro.  

La gestión macrista acaba de terminar la refacción del Isauro con una inversión de 14 millones pesos y ahora lo quiere demoler

“Primero nos enteramos por los medios y después recibimos un llamado del Ministerio de Educación confirmando la noticia. Quieren demoler la parte que da a Paseo Colón y dividir al Centro en dos. La otra parte la relocalizarían a tres cuadras”, informó a Infonews la directora de la escuela, Susana Reyes.

El colegio cuenta con jardín maternal, escuela primaria de nenes y adultos, secundaria por el Plan Fines y además brinda talleres de formación en oficios como panadería, bicicletería,  peluquería y costura, entre otros. “Dividirlo en dos significaría un incordio para la dinámica de la institución. Hay chicas que salen del aula para amamantar a sus bebés que están en el jardín, hay estudiantes que son papás y van al jardín a leerles a sus nenes. Es inconcebible partir el centro”, explicó la maestra.

“Cuando se dispusieron a hacer el Metrobus de la Juan B. Justo se encontraron con un puente y no lo tiraron abajo. En ese puente los colectivos conviven con los autos, acá podrían hacer lo mismo en esta cuadra”, comparó y aclaró: “No estamos en contra del Metrobus, sólo que no queremos que nos pase por encima”. 

En 2014, el Gobierno porteño se había comprometido a no demolerlo. (Crédito foto: Diego Pintos)
En 2014, el Gobierno porteño se había comprometido a no demolerlo. (Crédito foto: Diego Pintos)

Lo que de por sí ya es una locura – destruir edificios habitados-  se convierte en un absurdo cruel cuando se agrega un dato: la gestión macrista acaba de terminar la refacción del Isauro con una inversión de 14 millones pesos que impulsó la Legislatura. Las obras habilitaron las tres plantas del establecimiento –antes funcionaba en una-, pintaron las aulas, arreglaron los baños, pusieron baldosas a los pisos. Por eso, y pese a la incertidumbre, la comunidad escolar festejará hoy a todo trapo su “reinauguración”.

“Cumplimos una tarea social que el Estado no cumple. Los chicos que duermen en Paseo Colón vienen al centro ocho horas por día, aprenden un oficio, estudian y se los trata con amor. ¿Quién sufre más los peligros de la calle que las personas que están en esa situación?”, se preguntó la directora, quien lidera un grupo de 47 profesionales, entre maestros y talleristas, que trabaja con vocación militante.

El Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, convocó a defender al Isauro Arancibia.

Algunas palabras se las lleva el viento

En 2014, la amenaza del Metrobus ya estaba latente. Carlos Regazzoni, entonces subsecretario de Gestión Económica Financiera del Ministerio de Educación porteño, se apersonó en Paseo Colón 1318 y les prometió a los chicos que el Centro no se iba a demoler. "Los estudiantes lo hicieron firmar en el libro de actas. Nosotros enseñamos el valor de la palabra, pero para otros no valen nada", reflexionó Reyes. 

"¡No quiero que tiren la escuela porque la parada de colectivo de un Metrobus no nos va a enseñar nada a nosotros!"

Las palabras que sí valen

En el festejo que se realizará hoy de 13 a 19 en la escuela, se leerán textos escritos por los estudiantes, que revelan el profundo sentimiento de pertenencia que poseen hacia el Isauro. "Me gusta esta escuela porque aprendí muchas cosas: a leer, a escribir sin falta de ortografías. Este año leímos "El Espejo Africano" que me gustó mucho porque ahí aprendí acerca de la vida de los esclavos, aprendí que ser esclavo es muy feo, que ser libre es disfrutar la vida. Y que el Metrobus esa Libertad no nos va a dar. ¡No tiren la escuela abajo!", escribió Franco Juárez, uno de los nenes que asiste al grado de nivelación. 

"Aprendí acá a leer cuentos y novelas, las tablas de multiplicar. Me gusta mucho hacer circo en donde uso el trapecio. Me gusta computación, la biblioteca y el CAI. ¡No quiero que tiren la escuela porque la parada de colectivo de un Metrobus no nos va a enseñar nada a nosotros!", gritó en puño y letra Priscila, una nena que hace tres años que va al Isauro.