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Temer dijo que la destitución de Rousseff es "un ejemplo para el mundo"

El mandatario de Brasil sostuvo en la ONU que el proceso que lo llevó a la Presidencia "transcurrió dentro del más absoluto respeto al orden constitucional". Además, criticó el proteccionismo de los países desarrollados.

Foto Telam
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El presidente de Brasil, Michel Temer, defendió hoy la legalidad de la destitución de la ex jefa del Estado Dilma Rousseff, un proceso al que juzgó como un "ejemplo para el mundo", fustigó el proteccionismo de los países desarrollados y destacó, como forma de cooperación para el planeta, el acuerdo de control nuclear mutuo en vigencia hace 25 años con la Argentina.

Con protestas de brasileños residentes en Nueva York que levantaban pancartas de "golpista", Temer destacó que en Brasil se defiende el compromiso democrático y rige el Estado de Derecho y explicó, al inaugurar la Asamblea General de la ONU, el proceso que lo llevó a la primera magistratura luego de que el Senado, con su apoyo, destituyera a Rousseff en un juicio político hace 21 días.

El juicio contra Rousseff, a quien no nombró, "transcurrió dentro del más absoluto respeto al orden constitucional", dijo Temer, quien agregó que el proceso fue arbitrado y conducido por el Congreso Nacional y el Supremo Tribunal Federal.

"No hay democracia sin Estado de Derecho, sin normas que se apliquen a todos, incluso a los más poderosos. Es lo que Brasil muestra para el mundo y lo hace en medio de un proceso de depuración de su sistema político", dijo.

Según Temer, en Brasil "existe un Poder Judicial Independiente, un Ministerio Público activo y órganos del Poder Ejecutivo y del Legislativo que cumplen sus deberes, sin que prevalezcan voluntades aisladas, sino la fuerza de las instituciones, bajo la mirada atenta de una sociedad plural y una prensa enteramente libre".

De cara al futuro de su mandato, que va hasta el 31 de diciembre de 2018, el ex vicepresidente de Rousseff aseguró: "Tenemos claro el camino a ser seguido, el de la responsabilidad fiscal y el de la responsabilidad social".

Temer también criticó el proteccionismo agrícola de las naciones desarrolladas y reclamó la reforma de la ONU, a la que le exigió una "diplomacia de resultados".

"Queremos una ONU de resultados, capaz de enfrentar los grandes desafíos de nuestro tiempo. Nuestros debates y negociaciones no pueden confinarse en estas salas y corredores (del edificio de la ONU)", dijo en su discurso de 20 minutos al inaugurar la sesión, tradicionalmente una función a cargo de Brasil.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no estuvo presente durante la alocución de Temer ya que se retrasó, y hasta debió dejar su posición prevista como segundo orador al gobernante de Chad.

Temer también ratificó que constitucionalmente Brasil está dirigido a promocionar la integración latinoamericana y puso como ejemplo las relaciones con la Argentina, sobre todo porque este año se cumple el 25o. aniversario de la Agencia de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares, un ente binacional.

"La promoción de confianza entre brasileños y argentinos en el área nuclear está en el origen de nuestra experiencia de integración, en la base de proyectos como el Mercosur. La integración latinoamericana es una prioridad permanente de la política externa", dijo Temer, quien también apuntó al cambio de rumbo de varios países de la región.

En ese sentido, explicó que "coexisten hoy en la región gobiernos de diferentes inclinaciones políticas, algo natural y saludable, por lo cual lo esencial es que exista respeto mutuo y que seamos capaces de convergencias de objetivos básicos como el crecimiento económico, derechos humanos, seguridad, libertad y avances sociales". 

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