Tras la reunión entre Mauricio Macri y Michel Temer, en la que se emitió una declaración para que el gobierno de Venezuela cumpla sus obligaciones con el Mercosur para poder continuar en el bloque, el gobierno de Nicolás Maduro no se calló la boca.

La Cancillería del país caribeño calificó como una agresión al ultimátum de ambas naciones y afirmó que el país bolivariano "en ejercicio legítimo de la Presidencia Pro Témpore de Mercosur, rechaza las amenazas y agresiones proferidas por el Presidente de la República Argentina, Mauricio Macri, y el Presidente de facto de la República Federativa de Brasil, Michel Temer, quienes persisten en su acción para implosionar y destruir el MERCOSUR".

Macri y Temer se reunieron este lunes en la quinta de Olivos, donde coincidieron en reiterar la advertencia hecha por el Mercosur a Caracas para que cumpla antes del 1 de diciembre con "los requisitos" que le permitan integrarse plenamente.

Si bien Temer aclaró que no está previsto "sacar" a Venezuela del bloque continental, Macri subrayó que preocupa "la violación de derechos humanos y la no aceptación del plebiscito que se les planteó", refiriéndose al referendo revocatorio que la oposición venezolana impulsa contra Maduro.

Asimismo, el ministerio de Relaciones Exteriores venezolano acusó a Argentina, Brasil y también a Paraguay de atentar contra "la estabilidad de este bloque de integración económico, comercial y social".

En septiembre último, esos tres países asumieron de manera conjunta con Uruguay la presidencia rotativa del Mercosur, que le correspondía a Venezuela por orden alfabético, y advirtieron que la nación petrolera podría ser suspendida.