Una masa húmeda y furiosa atravesó las calles que separan el Obelisco de la Plaza de Mayo. Lo hizo entre carteles mojados y paraguas que formaron una suerte de escudo protector. "Esta lluvia de m... no quiere parar, son los machos que no paran de llorar" se escuchó al comienzo de la movilización en la que se reclamó por el fin de los femicidios y contra todo tipo de violencia hacia las mujeres.

El color elegido para marchar fue el negro. Ese tono, sumado a la lluvia, le imprimieron a la movilización un tono épico. Quienes estaban allí parecía peregrinas de un camino sombrío y espinoso. Sobrevivientes de una violencia brutal.

 

"Somos la voz de las que no tienen voz" fue una de las consignas más repetidas en pancartas y carteles. Una vez más las mujeres tomaron las calles dispuestas a luchar por las violencias que afectan a otras mujeres. Ese mensaje viene a romper con los estereotipos, funcionales a ciertos poderes, que intentan instalar la idea de que la mujer es "por naturaleza" egoísta y competitiva con sus pares. "Una mujer se viste para otra mujer" escuchamos cientos de veces en las tele, en los cafés, en las mesas familiares. Ayer quedó demostrado que eso es una falacia: las mujeres somos solidarias entre nosotras y estamos comprometidas para erradicar todo tipo de violencia machista. La pregunta es ahora si las instituciones republicanas estarán a la altura de este reclamo que viene ganando terreno en la calle, en las familias y en los medios de comunicación.

Infonews
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Bárbara Carolina Toledo tenía 20 años cuando fue asesinada por su pareja, Lucas Daniel Liveratori, el 14 de marzo de 2015. Roxana, la mamá de Bárbara, que participó de otras marchas llevando en brazos a Sofía, de 2 años, su nieta, hija de la joven asesinada; ayer marchó con un cartel que llevaba el rostro de Bárbara Toledo. Y lo hizo para que muchas otras mujeres y mamás no pasen por lo que ella está atravesando.

"Necesitamos que cambien las leyes, que se haga Justicia. No puede ser que se sigan matando así como si nada a las mujeres. Estoy acá también para pedir Justicia por mi hija. El único detenido e imputado en su caso es el novio. Ella tenía 20 años y un embarazo de cuatro meses, además de una nena de un año y 6 meses" cuando la asesinaron, contó su mamá Roxana que viajó desde San Martín para participar de la marcha.

"Esto me parece bárbaro" dijo Roxana en relación a la movilización de ayer. "Pero pareciera que no pasa nada. La Justicia es muy lenta". Lo que carece de todo tipo de lentitud es el reclamo de miles de mujeres que en un grito desgarrado y furioso salieron a decir: #VivasNosQueremos.