Foto Telam
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Tres policías metropolitanos llevados a juicio oral por disparar con balas de plomo a dos periodistas y un manifestante el 12 de marzo de 2013 no están. Tendrían que estar preparándose para el proceso en su contra este 9 de noviembre, acusados de homicidio agravado en grado de tentativa al reprimir con armas largas a quienes habían recuperado la Sala Alberdi del Centro Cultural San Martín. Pero no están. El Tribunal Oral en lo Criminal Número 7 pospuso el juicio hasta el año que viene. Los magistrados invocaron cuestiones de “agenda”, como si se les hubiese traspapelado la invitación a un asado. Tres años y siete meses después de los hechos, las víctimas tienen que volver a sacar turno. La señora de los ojos vendados pareciera susurrar “mala mía”.

Gabriel Pereira de la Rosa, Miguel Antonio Ledesma y Nelson Maximiliano Acosta, integrantes de la DOEM (División de Operaciones Especiales Metropolitanas) no fueron. Eso proponen demostrar los letrados de los policías. Tienen abogados de altísimos honorarios. A Ledesma y Acosta los defiende el estudio que, entre otras intervenciones, patrocinó al entonces Ministro de Justicia y Seguridad Guillermo Montenegro en la causa de las escuchas telefónicas y a los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner por enriquecimiento ilícito. A Pereira de la Rosa lo defiende el mismo abogado que patrocinó, entre otros, a Horacio Conzi (que salió de su restaurant Dallas en Martínez para asesinar al joven Marcos Schenone), a los “Horneros” en el crimen de José Luis Cabezas y al cura Cristian Von Wernich, condenado a perpetua por secuestros, torturas y homicidios cometidos en la dictadura cívico militar. A los jefes de la Policía Federal Pedro Carnero y Guillermo Calviño, acusados de incumplimiento de los deberes de funcionario público por no haber intervenido a sabiendas de que habían balas de plomo, los asisten abogados del Ministerio de Seguridad. El Estado así convalida lo actuado por sus funcionarios.

Germán Darío de los Santos (periodista de la Red Nacional de Medios Alternativos) y Esteban Ruffa (fotógrafo de la agencia de noticias ANRed) recibieron en su cuerpo las balas de la represión. Pero no pasó. Las imágenes de Ruffa, que disparó su cámara hasta que otros disparos lo obligaron a dejar de hacerlo, fueron vitales elementos de prueba. La dilación del juicio busca ahora vaciar la causa de su significante político. Muy probablemente, el año que viene la Metropolitana no existirá más como tal, por lo que se estará enjuiciando a nadie por nada. Eso argumentan, y con razón, los propios damnificados y la CORREPI, que los ha acompañado sin descanso. Si se escribe “Policías Metropolitana + Sala Alberdi + Juicio” el archivo de noticias en la web demuestra que solo INFOnews informó del inicio del juicio oral, en nota del 11 de octubre pasado. Estas líneas comunican ahora la postergación del proceso. Una extensa cadena de medios cooperativos y autogestionados han venido sosteniendo el tema desde el inicio. Allí están las armas que derrotan a las balas, el olvido y la impunidad.