Donald Trump como espejo del liberalismo argentino
Donald Trump como espejo del liberalismo argentino

 1. Donald Trump como multimillonario argentino. La elección del próximo Presidente de los Estados Unidos se definirá el próximo martes 8 de Noviembre entre Hillary Clinton y Donald Trump. Sin duda, la elección del próximo Presidente de EEUU condicionará un escenario internacional lleno de tormentas políticas e incertidumbre económica.

Hay muchos aspectos realmente impresionantes, tanto discursivos como institucionales, de lo que fue la campaña electoral y de lo que será la elección del martes. Todas ellos deberían dar señales preocupantes del futuro de la democracia y de las instituciones constitucionales en perspectiva global.

Sin embargo, dejemos la discusión en torno al colegio electoral, las corporaciones comprando espacios en campañas electorales, los gravísimos discursos xenófobos y misóginos de Trump, los e-mails y secretos de Clinton, además de todas las críticas al presidencialismo estadounidense y a su sistema institucional que podríamos recordar en lúcidos textos de Robert Dahl, Sanford Levinson o Sheldon Wolin, entre otros, para pasar a un análisis puntual: ¿A qué debe sus millones Donald Trump?

Trump es hijo de un exitoso empresario inmobiliario, Fred Trump, quien primero, en 1971, lo hizo gerente de uno de sus grupos más importantes y mucho más tarde, en 1999, le legó mil millones, o sea, un (1) billón de Dólares. Su fortuna se estima entre 2.9 y 4.5 billones en la actualidad. Sin embargo, su status de billonario mediático, según esta investigación de la BBC (link acá http://www.bbc.com/news/business-35836623 ), fue generada con el legado de las redes de poder de su padre, reducciones impositivas de dudosa legalidad, propiedades y sociedades offshore, dibujos de derecho societario y un uso abusivo de la ley de concurso y quiebras con alto costos a pequeñas empresas. En conclusión, Trump es más un empresario con relativo éxito empresarial, que parece haber abusado de ciertas reglas legales y tiene varios fracasos resonantes que lo llevaron al borde de la quiebra, típicamente, en la industria del Casino.

Se afirma que el próximo Presidente de EEUU "deberá gobernar un país en bancarrota". Paradójicamente, Trump conoce muy bien la ley de Concursos y Quiebras que le evitó la bancarrota cuando, en reiteradas veces, llegó a deber 3.5 billones de dólares. Sin embargo, resurgió como billonario mediático después de la aplicación "de las lagunas" de la legislación de bancarrota norteamericana y otras prácticas jurídicas similares.

2. Las razones legales del eterno retorno de la crisis argentina. Las crisis del modelo de acumulación argentino es parte de la práctica central del sistema económico en las últimas cuatro décadas: La inflación y la fuga de capitales es algo que muchos actores estimulan al efecto de enviar dólares al exterior, después de hacer manejos contables, y reingresarlo con beneficios, posteriormente cuando el Estado necesita esas divisas desesperadamente.

La inestabilidad económica y la fuga de capitales son un producto de jugar estratégicamente con ciertas reglas específicas del derecho pero en contra de la economía social argentina. Esas prácticas son contrarias a la Constitución y contrarias a la estabilidad democrática pero son "aprobadas" por jueces y diseñadas por abogados y contadores. Mientras la mayoría de los argentinos pierden capacidad de consumo y ahorro, algunas minorías especulan para vaciar sus activos y pagar con una pesificación asimétrica sus deudas renegociadas. En ese contexto la pobreza aumenta, los pequeños empresarios que absorben esas deudas cierran y el aumento de la desocupación disciplina y atemoriza a la sociedad, con un predecible aumento de conflictividad social, inseguridad y malestar social.

Tanto la teoría como la práctica del derecho societario, concursal y tributario permiten ese ciclo de fuga, dibujos contables, amenazas de cierre de empresas, renegociación de pasivo y entrada de capitales dolarizados que permiten pagar deudas pesificadas y con quitas renegociadas producto de la ley de concursos y quiebras. Esas prácticas se encuentran entre los empresarios asociados directa o indirectamente a todos los gobiernos de todos los colores políticos en la últimas cuatro décadas.

Aquellos que se llaman liberales en Argentina suele proteger, tanto con pomposos discursos como con violencia y represión institucional, un modelo de acumulación de la riqueza en unos pocos a costa de la absorción de sus deudas por parte de toda la sociedad y genera más injusticia social y pobreza estructural.

En conclusión, si las prácticas de aquellos que se llaman liberales en Argentina votaran en EEUU, sin ninguna duda, votarían a Donald Trump por razones de coherencia pragmática. Trump es un espejo perfecto de muchas corporaciones y principales actores de la economía Argentina. Las prácticas del liberalismo argentino hacen que Alberdi y sus pretensiones sobre el sistema económico y rentístico del Siglo XIX se acerquen a las de un socialista utópico como Owen o Fourier.

A 15 años de la crisis del 2001, el modelo de acumulación sigue intacto y se perdieron varias oportunidades de reducir la capacidad de daño de los sectores financieros sobre toda la sociedad argentina. El nuevo "Código Civil y Comercial", usualmente referido como el "Código Civil de los Derechos Humanos" dejó intacto esos sistemas de concentración de riqueza y multiplicación de pobrezas tan propio del liberalismo conservador, siempre más conservador que liberal, siempre más anómico que institucional, que sufrimos recurrentemente en nuestro País.

- Lucas Arrimada es Profesor de "Derecho Constitucional" y "Estudios Críticos del Derecho" en la UBA y edita antelaley.com.Twitter: @lucasarrimada