No es Fernando Esteche, líder del grupo Quebracho, quien quiere prender fuego el país, sino el procesado presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Él es la cabeza visible de otros 26 funcionarios en el Ministerio de Economía y el Central que han capturado el Estado bajó orden de Paul Singer, que no tiene cualquier fondo buitre, sino el que está ligado a la extrema derecha de Israel, a lo peor del partido Republicano norteamericano y al complejo industrial militar.

A estos 26 funcionarios no les importa que se prenda fuego la Argentina. Es más: hacen negocios si incendian al país. Si logran ese objetivo terminan destruyendo al mediador moral mundial que hoy es el papa Francisco.

Este argentino que viene uniendo a las religiones por la paz hace perder mucho dinero a los intereses de la guerra, y para bajarle el precio al hermano mayor de todas las religiones que hoy se reconoce en Francisco es necesario quebrar su iglesia o prender fuego su país.

Por eso lo que estamos haciendo en este debate plural que empezamos desde el convento de los herederos de San Francisco de Asís en poco tiempo será una discusión de masas y por ello es importante sacar una plataforma democrática que defienda el trabajo y el bolsillo del pueblo.

Y esto se va replicar el 15 de diciembre próximo con el lanzamiento de Red de Industriales y Emprendedores Laudatistas, al que vendrá monseñor Marcelo Sánchez Sorondo. Acá estamos todos los preocupados por abrir procesos, no ocupar espacios, ya que hoy el debate no es que música toca la orquesta del Titanic, sino que el barco se hunde.