No es nuevo. La policía llega antes que los telegramas o los desbordes empresarios. Dos micros llenos de uniformados arribaron primero a la sede de AGR Clarín, cuando ni propios gerentes estaban. Eran las cuatro de la mañana del lunes. Se mueven cómodos en las sombras, se ve. También entre sombras, dos patrulleros de la Federal habían llegado a la sede de Tiempo Argentino y Radio América, antes de que irrumpiera la patota de Mariano Martínez Rojas. Para frenar el desempleo, el Gobierno podría empezar contratando pintores para que quiten de dependencias y móviles policiales la frase “Al servicio de la comunidad”.

Es que en ambos casos, el ataque a trabajadores tuvo cobertura de las fuerzas de seguridad. En Tiempo Argentino, los policías incluso garantizaron la salida de los violentos. En AGR, la policía defiende los intereses de una empresa privada a disparos de balas de goma.

El Estado tira contra los trabajadores. En la calle y en los escritorios del Ministerio de Trabajo. La cartera laboral acepta 380 despidos sin pestañar y sin que la empresa haya presentado ni un papel escrito a mano con cuatro palabras formales: Proceso preventivo de Crisis. “No se molesten con pavadas, che, faltaba más”. Ningún organismo oficial controló la estafa que AGR Clarín viene realizando. Hay varias publicaciones del Grupo que salen a la venta con la inscripción “Impreso en los talleres de AGR” que, en realidad, no salieron de la planta de la calle Corrales. Son trabajos que se realizan en talleres clandestinos.

En AGR se imprimen, entre otras, las revistas Viva y Elle. Este domingo, a la hora en que los dueños de la empresa redactaban telegramas y unos 90 policías preparaban sus uniformes y armas para cubrir los despidos, cualquiera que haya comprado Clarín pudo haber leído en Viva una publicidad de Elle que rezaba “la revista más vendida”. O mienten con la publicidad o mienten con la pseudo dificultad que invocan. O las dos cosas. Porque mentir es también un hábito que la empresa llevó a la mesa de discusión previa, cuando uno de sus representantes se sinceró y reveló que lo que buscaban era dejar la planta con solo 53 empleados. Se ve que se entusiasmaron con el ajuste, y llevaron esa cifra a cero. Eso sí: el abogado de AGR dedicó bastante tiempo a negar la vinculación de la firma con Clarín. El intento, torpe, falaz y, al cabo, vano, buscaba pasar por alto algunos detalles. Clarín recibió, solo de pauta oficial en 2016, 519 millones de pesos, lo mismo que, en total, obtuvieron Telefe (517 millones), Grupo Indalo (165 millones), América (133 millones), La Nación (118 millones) y Canal 9 y Radio Continental (65 millones). El otro dato proviene de la Bolsa de Valores e indica que el Grupo Clarín obtuvo en 2016 el pico de rendimiento accionario de toda su historia.

No echan porque están mal. Echan porque saben que “sí, se puede”, echan porque la Policía los cuida, echan porque el Ministerio de Trabajo no actúa, echan porque las centrales sindicales y algunos gremios deshonran el rol que ocupan, echan para librarse de empleados bajo convenio para utilizar tercerizados o, se ve, clandestinos.

La mayoría de la prensa “independiente” no lo cuenta. Pero habrá que darse cuenta. Es ahora. Si el ensayo en AGR Clarín les sale bien, cualquier trabajador será el próximo.