Pocas cosas son tan placenteras como llegar a tu casa y sacarte el corpiño. Quien haya vivido con mujeres habrá visto la escena: una serie de movimientos desarticulados para quitar el sostén entre el ropaje, seguido de un suspiro final de liberación.

Para la mujeres, quitarnos es el corpiño es eso: una señal de libertad. Nuestros senos, contenidos en telas de nylon que provocan pizacón, calor y marcas; se mueven cómodamente cuando no están contenidos en esas tazas que van del 85 al más allá. Seguramente pensaban en ello las mujeres que tomaban sol en toples en Necochea. Pero las tetas de mujeres reales escandalizan.

"Tengo tantas tetas como vos". "Todo el mundo tiene tetas". "Exhibicionismo no es estar en tetas. Exhibicionismo es cuando vas por la calle y un tipo te muestra la pija". Así intentó el grupo de mujeres explicar que no estaban haciendo nada obseno, ni escandalizante, ni innmoral.

Pero la policía no lo entendió. Para ellos mostrar tetas de un cuerpo real está mal. Y punto. 

"Operativo tetas sin sol"

Lo vimos meses atrás, cuando una mujer fue expulsada de una plaza de San Isidro mientras amamantaba a su bebé. "Me dijeron que estaba prohibido amamantar en lugares públicos", relató la madre. Semejante bestialidad tuvo su contracara: un tetazo en el lugar de los hechos y una campaña en las redes sociales donde cientos de mujeres compartieron imágenes de sus pechos.

Pero a Facebook también lo molestan las tetas. Sobre todo las completas; no así las tetas a medias, las que insinúan, las que asoman entre corpiños rígidos y escotes bien profundos. Pero las tetas con pezones (como si hubiera otro tipo de tetas) son censuradas por la página. Entonces las mujeres que apoyaron a aquella primera mamá echada por amamantar en San Isidro, tuvieron que hacer "toples cuidados" para que no se les viera el pezón.

Porque si las tetas escandalizan, los pezones son una ofensa a las buenas costumbres y la moral.

Empieza a aparecer el meollo de este asunto: hay toples cuidados, fotográficos, televisivos. Y toples que no. Lo que se debate es la libertad de los cuerpos. Y los efectos reaccionarios que provoca una mujer disfrutando de una tarde de sol en tetas. No hay escena más feliz que esa.

"¿Cuál hay si queremos hacer toples? Una vez se me ocurrió pero me autocensuré. Felicito a las que se animan y batallan el derecho de mostrar el cuerpo como es: bello y libre" fue una de las muestras de apoyo que se leyó en Facebook.

El "operativo tetas sin sol" fue, en definitiva un operativo ejemplar: que vean las mujeres que desean estar en tetas en la playa, que eso no se puede. Que ni se les ocurra.

"¿Quién pierde la vida porque una piba tome sol en tetas?", preguntó una de las jóvenes al policía.

Los pobres argumentos de los uniformados para exigir que las mujeres "se vistieran" muestran el abismo que existe entre la institución policial y la realidad femenina; marcada por reclamos de igualdad y contra todo tipo de violencia. Si así respondieron estos uniformados al planteo de las mujeres que deseaban tomar sol en tetas ("te pongo los ganchos y te llevo a la comisaría", amenazaron) me cuesta imaginar -por lo terrible- de qué manera reciben en las comisarías a las mujeres abusadas o golpeadas.

Luego de la presencia de un patrullero, "veinte" policías, veraneantes a favor y en contra del toples, las mujeres levantaron sus cosas y se fueron. Pero con las tetas bien puestas.