Qué hicimos en medio de la tormenta
Qué hicimos en medio de la tormenta

Un día van a preguntarnos qué hicimos en medio de la tormenta. Si intentamos dar refugio a los que quedaron a la intemperie, si los miramos desde nuestro living, Ipad en mano, pensando “qué loco está el clima, che” o si contamos con alegría que la jornada estuvo con sol radiante. 

No pasa un día en que no nos enteremos de uno o más despidos, del cierre de tal o cual fábrica, taller, pyme, cooperativa o empresa. La crisis de AGR Clarín con sus 380 trabajadores caídos, vino a rubricar –entre tantas cosas ya dichas en esta columna y en INFOnews- el cálculo que brindó el Centro de Economía Política (CEPA): solo en el primer mes del 2017 se registraron 57 despidos por día, más de dos por hora. En el tiempo que dedicamos a comer una hamburguesa, a mirar una serie en Netflix, a leer el diario o chequear Facebook o Twitter, dos familias se quedan sin ingresos.

Ya sabemos lo que el Gobierno hace frente a esto. Promueve –ahora explícitamente- la flexibilización, busca eliminar los convenios colectivos y, si nada de esto funciona, pretende dejar al trabajador sin caminos ágiles para recurrir a la Justicia bajo la excusa de la litigiosidad laboral. 

Después de todo, un despido es una tragedia que trauma mucho al echador. Al menos eso piensa el Ministro de Trabajo Jorge Triaca, que pidió “comprender al que despide”.

Quiero citar aquí al gran escritor Juan Sasturain, que inventó a Zenitram, un super héroe por varias razones inigualable. Parece que al muchacho no lo vencía la Kriptonita sino algo mucho más entrañable: la fiakita. Se trataba de una sustancia que adormecía al gladiador.

Los muchachos de la CGT acaso no sean nunca leyendas de historieta. Muchos de ellos tampoco, creo, han leído al amigo Juan. Sin embargo sufren de una extraña –o no- pereza. Los necesitamos de nuestro lado. Y pronto. No es tiempo de contar costillas ni fondos bancarios. Es el momento de poner a los representantes de los trabajadores a defender el trabajo. Debiera ser una redundancia.

Admito también cierta pereza intelectual, sobre todo en cuestiones aritméticas. Rendí matemáticas previa en quinto año, y no sin esfuerzo. Sigo sin entender por qué me conviene pagar en efectivo o con una tasa de hasta un 80% lo que antes financiaba en 12 o 18 cuotas sin interés.

Pero “si sucede, conviene”, dice un gurú de moda. Ya sabemos lo que nos dicen también los decidores de turno. Invito a una fascinante aventura, como de ciencia ficción. Lean portales, escuchen radios, miren noticieros en TV, repasen ediciones impresas de los diarios.

¿Listo? Ahora pronuncien en voz alta sin repetir y sin soplar: AGR Clarin, Bangho, BGH, Nevares, Alpargatas,Georgalos, Textil Neuquén, Textil Pampero, Herzo, Bimbo, Metalmetálica, Cerámicas San Lorenzo,Chateaubriard. ¿Vieron? La gran mayoría de los “narradores de la realidad” parecen no ver el tsunami. Total normalidad, escribían ayer; ¿qué dirán mañana de lo que no contaron hoy?