El domingo a la mañana Germán. T junto a su pareja Mateo y un amigo en común, conversaban en una esquina del barrio de Colegiales. Habían salido de la fiesta Plop en el teatro Vórterix y esperaban un coche de Uber para regresar a sus casas. La espera transcurría en paz, hasta que un grupo de ocho hombres de entre 25 y 30 años cruzó la calle para amenazarlos: "Tómensela de acá, putos".

La esquina de Federico Lacroze y Delgado, Colegiales; donde sucedieron las agresiones y golpes
La esquina de Federico Lacroze y Delgado, Colegiales; donde sucedieron las agresiones y golpes

A la primera amenaza siguieron otras, hasta llegar a la violencia física. “Nos siguieron insultando. Uno dijo que no iba a permitir que se toquen dos tipos en su cuadra. Tras eso, una piña en la mandíbula y otra y, la hebilla del cinturón de otro en las costillas y en el brazo” relató Germán que, en cuanto pudo llamó al 911 para pedir ayuda. Debieron insistir con dos llamados más para que se presentara la policía que vía telefónica había prometido estar en el lugar "en cinco minutos".

Cuando arribó al lugar, el móvil policial se dedicó a tomar los datos de los jóvenes agredidos. Luego llegaron otros tres patrulleros, pero ya era tarde: Germán, su pareja y el amigo en común estaban a punto de retirarse para realizar la denuncia. A pesar de la demora, la policía arrestó a tres de los ocho hombres.

“De ahí en más empezaron a mostrarse los hilos más finos y más sutiles de la mierda que nos atraviesa” relató Germán en relación a una serie de trabas burocráticas y de comentarios más que desafortunados por parte de la policía.

Hubo golpes de puño y cinturonazos. "Tómensela de acá, putos", fue la amenaza.

"Yo tengo dos amigos como vos, son buena gente", le dijo uno de los oficiales presentes en el lugar. “Qué suerte que compensamos el ser putos con ser buenos” pensó Germán.

Les informaron que el informe médico legal debía realizarse en la calle Azopardo, donde funciona la sección de investigación y medicina legal. “Tras hacer el viaje para lograr la difícil tarea de que haya alguna huella de lo ocurrido, me dijeron que no había médicos hasta el lunes (léase, procuren hacerse cagar a trompadas durante la semana). De yapa, el comentario muy esperanzador del subteniente: están demorados, pero por simples lesiones el juez los suelta y yo no puedo hacer nada” relató Germán.

Según las explicaciones recibidas, la oficina de Azopardo estaba cerrada porque trabajan de lunes a viernes; como si los episodios de violencia respondieran al ritmo de la semana laboral.

Aunque los jóvenes agredidos fueron tres, la policía les informó que solo Germán -quien tiene dos heridas de cinturón (costillas y brazo) y dos golpes de puño (mandíbula y hombro)- estaba habilitado para hacer la denuncia por ser el único que recibió agresiones físicas. De este modo, la pareja de Germán y su amigo, únicamente, podían presentarse como testigos.

"Tres somos las víctimas del desorden mental, de la intolerancia y de una sociedad machista limitada. Pero solo Germán, mi amigo, al que cagaron a trompadas enfrente de mí, fue considerado víctima, porque lo que valen son los golpes y cuando hay solo golpes, lo que vale es el asesinato y cuando hay asesinato, no valés nada" escribió Matías, amigo de la pareja y víctima de las agresiones.