Foto Captura de pantalla TV Programa Cartago 2012 Orlando Nano Balbo: Reflexiones e Imaginario
Foto Captura de pantalla TV Programa Cartago 2012 Orlando Nano Balbo: Reflexiones e Imaginario

“Escribime las preguntas por whatsapp y te respondo con audios, por mi sordera es la única manera que tengo para hacer la entrevista”, eso me cuenta por Facebook y desde Neuquén Orlando Balbo. El Nano es como Serrat, pero el cantaba con pizarrón y tiza. Sigue dando clase, ya jubilado. Recorre aulas, centros barriales, sindicatos, organizaciones sociales y todo espacio donde se debata el tema educativo. En 1973, apenas asumido Héctor Cámpora, fue uno de los coordinadores de la Campaña Nacional de Alfabetización. La dictadura se cobró tamaña osadía el mismísimo 24 de marzo de 1976. Lo secuestró una patota liderada por Raúl Guglielminetti, el agente de inteligencia que llegaría a ser custodio presidencial de Raúl Alfonsín. Ya no oye por algunos de los rastros que la tortura dejó en su cuerpo. Exiliado en Italia en 1978, regresó con la Democracia para continuar con su experiencia de educación popular con los mapuches. Pudo allí convertir en obras las palabras que recibió de Paulo Freire, de quien fue discípulo. Su historia está escrita en un libro que es de lectura obligatoria en varias universidades. Su autor, Guillermo Saccomanno, bautizó al Nano desde el título: “Un maestro”.

Fui a buscar el testimonio de Balbo con un bagaje previo de asombro y desazón. La gobernadora bonaerense terminaba de aplicar la táctica macartista a los docentes, obligándolos a que dieran su filiación partidaria. También dijo que premiaría con dinero a los rompe huelgas. El Nano opina que “el famoso dicho de que Roma no paga traidores no se aplicaría en la provincia de Buenos Aires, se procura que el docente esté en al aula no por convicción sobre el trabajo que tiene que hacer sino chantajeado por unos pocos billetes que, sin duda, necesita”. Según el maestro “todo se reduce a una cuestión mercantilista, tal como ocurrió con los voluntarios; poner a alguien que no sepa de pedagogía, de psicología, que no sepa conducir el proceso de negociación cultural que se da en toda aula entre un saber que trae el docente y el saber que tienen los alumnos, es despreciar el presente y futuro de los chicos. Esa visión mercantil considera a la educación como gasto y no como inversión, toma a la escuela como una empresa que, encima, es deficitaria. Por eso los gobernantes asumen una relación de conflicto con el docente, porque saben que el maestro resistirá el ajuste. Y hay que descalificar al docente como manera de pagarle menos salario”.

El maestro, al aula. Ese es el mensaje que renueva el “no te metas” y complementa lo de “el silencio es salud”. Balbo, con firmeza, asegura que “si se quiere ser un verdadero educador, no un docente que piense ‘por tantas horas me pagan tanto’, es necesario comprometerse con los procesos sociales, la educación es un conflicto que se resuelve a futuro. Hay que involucrarse. Freire decía que el hecho educativo es eminentemente político. Porque es mediante la educación que yo puedo mostrar o puedo esconder cómo funciona el mundo”. Los engranajes del sistema crujen. A paso chueco, el Gobierno avanza sin preocuparse que, por los tumbos del camino que elige, se la caiga mucha de la gente que transporta. El Nano no se cansó jamás de sembrar mañanas. La noche es larga, pero miles de guardapolvos blancos persisten, tercos, en regar su luz de luna. ¿Será por eso que molestan?