La organización El Hormiguero forma docentes con perspectiva barrial. es una experiencia inédita de la educación pública porteña con vecinos de la villa 31 Bis, quienes estudian en el Instituto Superior de Formación Docente “Dora Acosta”, de allí el popular nombre del profesorado "El Dorita".

 De esta manera, los alumnos superan los límites impuestos por el Gobierno de la Ciudad en materia de educación. La rectora del instituto y referente de El Hormiguero, María Bielli sostuvo: “Mientras la doctrina de Cambiemos sigue siendo la ampliación de la brecha de la desigualdad y la negación de un salario digno para los docentes y el resto de los trabajadores, desde El Hormiguero seguimos apostando a la organización del barrio, la formación de docentes populares y la creación colectiva de un futuro digno para todos los habitantes de la 31”.

Dora Acosta, el nombre del instituto fue elegido por los estudiantes y docentes del instituto, es en conmemoración de una militante del Peronismo de Base, secuestrada y desaparecida el 1 de marzo de 1977 por la última dictadura cívico militar. Dora Acosta era estudiante de filosofía y docente, profesión que ejercía en una escuela de la Villa 31.

Pablo Pineau, director del Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Buenos Aires (UBA), oficializó un convenio de colaboración con la Facultad de Filosofía y Letras.

En "El Dorita"  más de 70 vecinos y vecinas quieren ser profesores y estudian tras el secundario en la Argentina o en sus países de origen ya que buscan convertirse en maestros y maestras con una perspectiva barrial.

Cómo y quiénes se forman para ser docentes en El Dorita

“Las y los estudiantes del profesorado tienen trayectorias educativas y de vida muy heterogéneas. En su mayoría son mujeres migrantes que terminaron sus estudios secundarios y para muchas de ellas seguir estudiando no era una posibilidad, mientras que otros lo intentaron y no pudieron sostener la continuidad educativa. Largas jornadas laborales, que son imprescindibles para sostener a las familias o niños a cargo son también barreras materiales y simbólicas que representa vivir en una villa”, apuntó Bielli.

Al tiempo que sostuvo que profesorado busca romper con esas barreras y profundizar la educación en uno de los barrios más olvidados de la Ciudad, para construir un mejor futuro entre todos los vecinos”.

El ISFD Dora Acosta inició sus actividades a mediados de 2014, en el sector Cristo Obrero de la Villa 31 bis y un año más tarde fue reconocido por el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. Desde 2016 brinda títulos con validez nacional. Mientras que en la actualidad se gestionan los recursos para los salarios docentes.

“El territorio, la comunidad, el barrio, tienen que estar adentro del aula. La educación no es algo encerrado entre cuatro paredes es algo que dialoga todo el tiempo con la realidad”, completó la rectora del Instituto Superior de Formación Docente “Dora Acosta” de la Villa 31 bis.