El caso de los despedidos en el Indec es grave en todo sentido. Se dejan 80 familian en la calle por presuntos "incumplimientos laborales" que, según los trabajadores, no son tales.

El caso más emblemático -y a la vez drámatico- es el de Valeria Grisak, quien sufre cáncer de tiroides y, tal como destacó, se queda sin obra social en este trance.

Según explicó al canal CN23, la argumentación en su caso para despedirla es que "se tomó permisos para ir al médico". La trabajadora aclaró que por su enfermedad necesita hacerse controles cada dos meses, lo cual parece no haber sido tenido en cuenta por las autoridades del organismo oficial.

En la misma entrevista, destacó que con la nueva gestión ingresaron 300 nuevos empleados al Indec. "Está bien que entren, pero que no nos saquen el trabajo a nosotros", reflexionó.