Gerardo Morales
Gerardo Morales

El Gobernador de la provincia de Jujuy, Gerardo Morales, salió anoche acorralado por las críticas a repudiar la intervención ilegal de su policía en la Universidad Nacional de Jujuy y la detención de estudiantes. "Desde Tarija repudio la incursión de la Policía en Fac.de Agrarias. Dispuse la separación de los responsables. Llegare al fondo del tema", expresó.

"Llegaré hasta las últimas consecuencias contra los responsables de la vergonzosa incursión de la policía en Fac. De Agrarias. La solidaridad activa desde mi gobierno para reparar el daño producido por el accionar policial. Mis disculpas a los compañeros detenidos", continuó Morales.

"Llegaré hasta las últimas consecuencias contra los responsables de la vergonzosa incursión de la policía en Fac. De Agrarias. La solidaridad activa desde mi gobierno para reparar el daño producido por el accionar policial. Mis disculpas a los compañeros detenidos", continuó Morales.

"Nunca desde que militaba en Franja Morada ingreso la Policía Provincial en la Universidad. Una vergüenza que pase en mi Gobierno", concluyó.

Sus expresiones las virtió desde su cuenta de Twitter, pasada la medianoche del viernes y a destiempo, dos días después del hecho y luego de que desde su Ministerio de Seguridad se difundiese un comunicado defendiendo en accionar de las fuerzas de seguridad y responsabilizando a los alumnos por la situación.

Tan increíbles resultaron las palabras de Morales, que en la madrugada en la red social muchos de los usuarios apostaban que la cuenta del gobernador había sido hackeada.

La realidad es que a Morales la gravedad institucional del hecho lo tapó como un tsunami. La irrupción ilegal de la policía provincial en la Universidad Nacional de Jujuy el miércoles pasado por la noche y la detención de dos estudiantes conllevan un grave hecho: la violación de la autonomía universitaria y el quebrantamiento de garantías constitucionales mínimas. Un suceso que a todos hizo recordar la Noche de los Bastones Largos, en plena dictadura de Onganía, allá por 1966.

A esto se sumó el duro relato de Joaquín Quispe, el presidente del Centro de Estudiantes detenido, quien desde su cuenta de Facebook, difundió un duro comunicado en el que relató que su injusta detención no estuvo exenta de golpes, asfixia y ahorcamientos, tormentos dignos de la etapa más oscura de la historia argentina.

Fue tras la difusión de este último comunicado que Morales dio un giro en el discurso de defensa al accionar policial que venía llevando a cabo su gobernación y decidió condenar e investigar el hecho.