Higui: perpetuación de la violencia institucional contra las mujeres
Higui: perpetuación de la violencia institucional contra las mujeres

El 16 de octubre de 2016 en el barrio Mariló de Bella Vista, un grupo de varones la atacó. Era de noche y estaba oscuro. Se le fueron encima con golpes y amenazas. Le rompieron el pantalón y el bóxer. Ella se defendió dándole una puñalada a uno de los agresores. Hoy está en prisión preventiva acusada de homicidio simple.

El expediente judicial generado en la causa contra Higui presenta numerosas marcas que dan cuenta de las falencias del poder judicial para investigar hechos en los cuales las mujeres somos víctimas e imputadas. Lo que allí se observa no es exclusivo de este caso, sino que representa una continuidad de violaciones de derechos que nos afectan a todas.

El judicial es un poder que, al igual que los otros tres, perpetúa la violencia contra las mujeres. La falta de formación y perspectiva de género atentan contra las posibilidades de invocar y lograr justicia en ese ámbito.

En la primera oportunidad que tiene, en su declaración, Higui relata el contexto de violencia sexual del que tuvo que defenderse. Sin embargo el Fiscal Germán Weigel Muñoz, descarta sin razonable justificación lo relatado por Higui. Simplemente se limita a afirmar que su testimonio es falso. No indaga en esta hipótesis ni ordena medida de prueba alguna en este sentido. No se toma en cuenta ninguno de los elementos claves que aporta en su declaración respecto a la persecución que sufría en ese barrio por lesbiana, donde relata otros ataques recibidos en el pasado. Tampoco se toma en cuenta la diferencia de fuerza existente entre este grupo de varones y ella. Las fotos aportadas por el perito oficial son solo de frente y perfil. Luego su hermana se presentará en el expediente, meses más tarde, aportando fotografías que permiten ver golpes en su cadera y espalda. Las pericias solicitadas por la defensa pública, en el mes de octubre del 2016, sobre las ropas que tenía puesta ese día a la fecha no fueron realizadas. Tampoco se garantizó la cadena de custodia de estas, es decir no se la resguardo de haber sido alteradas. Recién en el mes de diciembre, dos meses después de los hechos se le realiza diagnóstico por imágenes y la ve un perito médico. Poca evidencia se puede recabar con el paso de tanto tiempo. Sin embrago tanto el fiscal como la Jueza de Garantías privilegian una versión de los hechos contradictoria que aportan los tres varones que Higui denuncia que la atacaron. La posible comisión de violencia sexual no fue investigada. Así es como tan sólo dos días después del hecho se solicita la prisión preventiva de Higui. El fiscal establece como hipótesis criminal a investigar que ella sin motivo aparente apuñaló a Espósito. La jueza de Garantías Elena Persichini toma por válida esta afirmación y dicta la prisión preventiva .Una decisión tan relevante para la vida y la libertad se toma a la ligera sin que se den los elementos necesarios que justifiquen tal medida. La palabra de las mujeres, nuestro cuerpo y posibilidades de defendernos del destino de violencia y abuso que dicta el patriarcado, una vez más, no son tenidos en cuenta por el poder judicial.
La libertad de Higui es el reflejo de la libertad de todas las mujeres que se atreven a defenderse. Exigimos que se respete su derecho y el derecho de todas a vivir una vida libre de violencia. Ni muertas, ni presas.