2x1: el peligroso razonamiento de los funcionarios PRO para "rechazar" el fallo de la Corte
2x1: el peligroso razonamiento de los funcionarios PRO para "rechazar" el fallo de la Corte

Alertados por la fuerte reacción de la sociedad contra el reciente fallo de la Corte, que deja la puerta abierta a muchos genocidas para que salgan el libertad, algunos funcionarios nacionales salieron a despegarse de esta decisión del máximo tribunal, aunque solo una visión ingenua puede pasar por alto que responde a las políticas de impunidad impulsadas por la actual administración.

Pero junto con esa declamada independencia de poderes, la cual contradicen con su actitud de operar sin pausa sobre jueces y fiscales de manera casi obsesiva, también es llamativa la fórmula que utilizaron para "rechazar" la sentencia emitida por los supremos.

Dos de los funcionarios que expresaron este peligroso argumento fueron el jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, y el ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio.

¿En qué consiste? En apuntar en forma genérica contra el mecanismo del 2x1, mencionando solo como un agravante el hecho de que se trate de delitos de lesa humanidad. Esto, paradójicamente, si bien se opone a las consecuencias del fallo de la Corte, coincide con su espíritu. Ese espíritu dice, en el fondo, que se puede tratar de la misma manera a los condenados por delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del terrorismo de estado que a quienes cometieron delitos comunes.

El texto de Marcos Peña es el más completo y representativo en ese sentido: "Nosotros consideramos que el 2x1 es un símbolo de la impunidad en Argentina. Es un mecanismo que consagra esa impunidad y que terminaba beneficiando a los que son juzgados por las causas más complejas. Rechazamos el concepto del 2x1 y más aún que se aplique a los crímenes de lesa humanidad".

Es decir que el hecho de que se aplique a los crímenes de lesa humanidad es accesorio: el problema central es, según esta óptica, el 2x1. El símbolo de la impunidad, para nuestros funcionarios, no es, por ejemplo, la ley de Punto Final, la Obediencia Debida ni los indultos a genocidas, sino el 2x1, un mecanismo concebido para condenados por delitos comunes.

Independientemente de lo que cada uno opine acerca del mecanismo del 2x1, la frase "el 2x1 es un símbolo de impunidad" forma parte de otra discusión, una discusión ajena a todo lo relacionado con delitos de lesa humanidad, que van por otro carril, según los principios del derecho internacional que -se supone- Argentina suscribe y respeta.

Entonces, el Gobierno aprovecha la necesidad de salir a despegarse del fallo de la Corte y hace su propio 2x1, ya que utiliza la oportunidad para disparar contra el 2x1 como parte de la puja por el agravamiento de las penas para delitos comunes, mientras coloca a los delitos de lesa humanidad apenas un escalón más arriba (o más abajo), pretendiendo soslayar una vez más que pertenecen a otro capítulo del derecho.

Esa cuasiequiparación es la base de concepciones como la "teoría de los dos demonios" o la pretendida "memoria completa", que muchas veces creímos superadas pero que cada tanto vuelven a asomar con fuerza como amenazantes fantasmas de un pasado que se resiste a marcharse.