Un perfume sepia, un color de naftalina
Un perfume sepia, un color de naftalina

Dice la Patria que todo está al revés. Que para qué carajo soñaron lo que soñaron aquellos, si somos una fábrica de pesadillas.

Dice la Patria que si es por saber de qué se trata, prefiere ni enterarse.

Dice la Patria que el general, español y correntino, no cruzó las montañas y los océanos para que hoy el continente grande esté en manos de los dueños de todo.

Dice la Patria que no entendimos nada y que, peor aún, nos explicaron mal a propósito: la guerra no era contra los paraguayos, che, ni antes ni ahora, no es contra el vecino, no es contra el hermano del mismo suelo, los enemigos dibujaron su plan de cóndor y las sombras de esas alas siempre regresan.

Dice la Patria que su fe es la de los bienaventurados, no la de los dueños de los templos, que un Mugica y un Angelelli no están en el altar de las catedrales pero tienen medallas de barro que el pueblo les concedió por bajar el cielo a la tierra.

Dice la Patria que es mujer y que esa mujer no merecía esto, que si hoy los pibes no toman leche ni comen carne es porque a los ricos no se les acaba nunca el hambre de más, mierda. 

Dice la Patria que trabajar es un derecho, grita la Patria que el salario no es limosna, que lo justo es justo y que ya bastante con lo que vienen acumulando hace dos siglos, que el derrame es una hijaputez ideada por los sembradores de migajas.

Dice la Patria que no nació para que la miseria sea culpa del pobre, dice que le afanaron la letra, que se cagaron en lo de “todos los hombres de buena voluntad” que quieran habitarla, que jamás pensó en pedirle pasaporte o garantía bancaria a sus huéspedes, que cuando dijo “crisol” pensó en todos los colores, incluso el negro.

Dice la Patria que ama su tierra, pero que si el campo somos todos, que repartan de una vez.

Dice la Patria que todos alguna vez fuimos jóvenes, incluso ella, y que a los chicos se los quiere, se los cuida y no se les pega, dice la Patria que sus pibes no son peligrosos, están en peligro, se disculpa la Patria por plagiar una frase, es que –asegura- le emocionó leerla.

Dice la Patria que, según su leal entender, el demonio fue siempre uno solo. Así que no jodan más con que hay dos, aconseja, porque cada vez que se sienta a disfrutar del paisaje –con lo que le costó- aparecen los fantasmas del camino.

Dice la Patria que por algo los guardapolvos y los pañuelos son blancos, y cree que no tiene que explicar más.

Dice la Patria que todo bien con el doble clik, el me gusta y los faveos. Pero que es mejor que todos –incluido yo- levantemos la vista de la pantalla.

Dice la Patria que está jodida la cosa, pero que también era un bardo en la época de los aguateros y la mazamorra y aun así hubo quienes se propusieron un país mejor. 

Dice la Patria que la vida no está en la tele.

Dice la Patria que nos quiere mucho, pero que tampoco abusemos.

Dice la Patria que un beso no se le niega a nadie, pero que si es por ella hay unos cuántos que habría que darle un coscorrón.

Nos estamos viendo, dice la Patria.

P.D.: Dice la Patria que ya estamos grandecitos y que si creemos que cada uno por su lado va a lograr arrancarle una entrada a los capos del banquete nos vamos a morir de frío con la ñata contra el vidrio, sugiere la Patria que saquemos las mesas a la calle, que agrandemos la mesa, que tiremos algo a la parrilla, que pelemos una guitarra, que nos demos un abrazo y que dejemos las peleas para cuando el sol esté por salir, porque, jura, va a salir.