Como en un arrebato de machismo pocas veces visto en los editorialistas de la derecha periodística, el cronista del grupo Clarín Eduardo van der Kooy escupió este domingo en el autoproclamado gran diario argentino una batería de descalificaciones contra las dos referentes políticas que más agenda marcan en la Argentina: Cristina Fernández y Elisa Carrió.

"Fragilidad política", "temblores imprevisibles", "fragmentación", "desconcierto", son las palabras elgidas por Van der Kooy sólo en el primer párrafo de su nota, titulada, para que la misoginia quede clara, "En manos de dos mujeres".

Inmediatamente después, el editorialista arremete contra las dirigentes diciendo que tanto Cambiemos como el PJ "se comportan según el humor de aquel par de damas". Como no relacionar este falsamente caballeresco "aquel par de damas" con el hoy apolillado "esa mujer" que se le dispensaba a Evita o, más cerca en el tiempo, el "yegüa" con el que el antikirchnerismo furioso insultaba y sigue insultando a Cristina.

Otra villana que incorpora Van der Kooy a su novela es Alejandra Gils Carbó, la procuradora que Macri quiere sacarse de encima lo más pronto posible. Según el periodista, este terceto de malas mujeres tiene como víctimas no solo al presidente Mauricio Macri (esbozado por el cronista, aunque sin decirlo, como un hombre débil) sino también al ministro de Justicia, Germán Garavano y hasta el juez Sebastián Casanello.

E incluso plantea otras víctimas, pero en este caso solo del lado de la ex mandataria: Daniel Scioli y Florencio Randazzo, ambos ya puestos en ese lugar por el grupo Clarín y sus medios satélites. Desde la campaña electoral de 2015 que los dos dirigentes del kirchnerismo bajas calorías son señalados como hombres maltratados por la ex presidenta Cruela de Vil.

Luego la nota se desvanece en comentarios judiciales y no hay mucho más que el eterno machacar del diario de Magnetto contra la gestión del kirchnerismo y un poco de lavado de cara de este año y medio de Cambiemos. Como si el golpe del título y la patada en el piso de los primeros párrafos se hubieran diluido con cierto remordimiento final. Como los que pegan y piden disculpas.