La tasa de desocupación juvenil en nuestro país es muy alta y triplica a la tasa de desempleo general. Además, uno de cada dos jóvenes que consigue trabajo, lo hace en condiciones precarias, según un estudio que acaba de ver la luz. En ese marco, el gobierno de Cambiemos tomó medidas: recortó las políticas dirigidas a la formación de ese grupo poblacional.

foto telam
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Según datos de la consultora Atenea, la Argentina tiene una tasa de desocupación juvenil del 23,8% que además triplica a la del desempleo general (8,5%). Asimismo, el 40% de los desempleados del país son jóvenes.

Según el indicador de precariedad juvenil que desarrolló la consultora, uno de cada dos asalariados tiene un trabajo precario. Esto significa que casi la mitad de los asalariados jóvenes no tiene acceso a vacaciones pagas, ni aguinaldo, ni licencias por enfermedad, ni obra social, ni aportes jubilatorios. 

Al respecto, Damián Ledesma, Director General de Atenea, explicó: “Los problemas laborales en los jóvenes es un fenómeno que viene in crescendo en los últimos años. Vemos con preocupación que el Estado publicite que todos los jóvenes pueden ser emprendedores y no crea nuevos instrumentos que reviertan la precariedad y la falta de oportunidades”.

Al respecto, es destacable que las políticas públicas nacionales más importantes dirigidas a la formación profesional y laboral de esta población objetiva sufrieron fuertes recortes presupuestarios por parte del gobierno de Mauricio Macri.

Al respecto, el programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, creado en el 2008 para brindar formación y ayuda económica, redujo sus partidas en un 14% en 2017 (tomando la inflación estimada por el BC). El PROGRESAR, creado en el 2014, sufrió un ajuste del 47% y además, bajó su meta física a la mitad: de casi un millón de jóvenes alcanzados en 2016, descendió a 500 mil.

Otro dato preocupante: entre diciembre de 2015 y febrero de 2017, se perdieron alrededor de 37.000 puestos de trabajo formal en el sector privado y en el mismo período hay una suba de alrededor de 86.000 monotributistas . Si esta tendencia se profundiza, seguirán siendo los jóvenes los principales afectados, indica el informe.