Tal como sucedió a mitad del año 2001 cuando el entonces presidente Fernando De la Rua y sus acólitos celebraron con bombos y platillos el fatal megacanje de deuda, hoy los funcionarios de Cambiemos festejan ante quien los quiera escuchar y leer que la Argentina emitirá un bono que endeudará al país durante largos cien años.

El anuncio lo hizo el titular de Finanzas, Luis Caputo, y la noticia corrió como reguero de pólvora entre ofialistas y opositores. Desde el kirchnerismo criticaron la medida y Axel Kicillof afirmó que se trata de una medida por la que el país pagará 8 veces más lo que se nos preste.

Sin embargo, desde la Casa Rosada no paran de festejar. En ese contexto, el diputado nacional y ex presidente interino Federico Pinedo dijo que la novedad de la nueva deuda eterna "es la base para que la Argentina vuelva a crear trabajo y de oportunidades para todos".

Además, aventuró que los 100 años de deuda lograrán "estabilidad", lo cual se dará, según Pinedo, "sin inflación y bajando la pobreza". Cualquier parecido con los spots de campaña de Mauricio Macri prometiendo "pobreza cero" es pura coincidencia. O no.

Cuando en 2001 Domingo Cavallo (por entonces ministro de Economía superpoderoso) celebró el megacanje, señaló que la medida iba a "quitar presión al mercado de capitales, lo que va a permitir liberar recursos para financiar proyectos de inversión de las empresas y las familias". La historia, sin embargo, dijo lo contrario.

El megacanje de 2001