Le dijo que no y la intentó ahorcar en un bar
Le dijo que no y la intentó ahorcar en un bar

Magdalena Bonavetti tiene 25 años, estudia psicologia y el domingo vivió un hecho difícil de explicar y de creer. La joven estaba con una amiga en una cervecería cerca del centro de Mar del Plata, y por rechazar a un joven este la quiso ahorcar.

 

"Anoche salí con mi amiga a tomar algo a Blühen, en Mitre y Alvarado. Llegamos tipo diez de la noche. A mi derecha había una mesa con tres flacos entre 24 y 28 años. Se pusieron densos. Esperaban que una de las dos fuera al baño para "aprovechar". Así, desde que llegamos", comienza su relato.

"De verdad que a estos pibes los tratamos con mucho respeto, pero siempre marcando que no, que no queríamos fumar con ellos, que no queríamos ir a ningún lado con ellos, que queríamos estar solas y charlar entre nosotras porque así estábamos bien y que nos disculparan. No les gustó". Agregó.

A continuación viene lo más fuerte de su relato: "Uno, esta porquería de persona, me dice "están tan buenas que intimidan" y me agarra. Le quito la mano. Le pido por favor que dejen de molestar, ya harta, y que se de vuelta de una vez. Mi amiga, lo mismo. El chabon se para, se pone frente con frente con mi amiga, cual jugador de fútbol enojado, y le quiere pegar. En esos microsegundos, lo agarro del hombro para evitar que le pegue a ella y ver si podía hablar con él. Con ese envión, me agarra del cuello y me empieza a ahorcar. Sí, adentro de Blühen (el bar donde ocurrió el hecho). Sí, adelante de todos. Me baja de la banqueta del cuello y me seguía ahorcando en el piso. Percibí esa caída como si durara cinco horas, no me entraba más aire. Quise llevarme las manos a la garganta para sacármelo pero los brazos ya no me respondían. Los ojos se me estaban cerrando. Pensé que me iban a matar".

En ese momento intervino gente que pudo sacarle al agresor de encima. "Todavía no caigo. Lloré y me abracé de todo el mundo que venía a consolarme. Abracé a mi amiga como nunca", sostuvo. 

Llegó la policía y se lo llevaron. Agustín Ficicchia se llama su agresor. Magdalena presentó la denuncia. "Este flaco no tiene que andar suelto. Tenemos que hacer algo. Ayudame a mí, y cuidemos a cualquier otra compañera... Imaginate si no había nadie que me lo sacara de encima. Imaginate si nos agarra solas. Enojado porque decimos que NO. Enojado porque YO DECIDO", concluyó su texto, además de pedir que se difunda su texto y la imagen de su agresor.

El bar, en tanto, emitió un comunicado solidarizándose con Magdalena y poniendo las cámaras del  lugar a dispposición de la Justicia.