Los trabajadores y trabajadoras de la empresa de Cresta Roja reclamaron la reincorporación de 51 despedidos y la reapertura de dos plantas que, durante la madrugada, fueron cerradas por los empresarios. 

"La promesa del presidente Mauricio Macri y la gobernadora María Eugenia Vidal que el año pasado anunciaron junto a trabajadores la reactivación de Cresta Roja, fue otra mentira más", insistieron los empleados, quienes no pudieron ingresar a la planta por el cerco policial realizado por la Gendarmería.

Cresta Roja cuenta con 2250 empleados, y tiene fábricas en las localidades bonaerenses de Monte Grande y El Jaguel.Los empresarios dispusieron el cierre de las plantas situadas en Esteban Echeverría por considerar que el gremio que reúne a sus operarios no acató la conciliación obligatoria dictada el viernes pasado por el Ministerio de Trabajo.

“La conciliación fue medio turbia porque arranca las actividades de la empresa pero con los 51 despedidos afuera”, aseguró Diego Chávez, uno de los trabajadores despedidos.

“La gente vino a presentarse en su horario de trabajo y no dejaron entrar a nadie: están los portones cerrados directamente, hoy no hay actividad en ninguna de las dos plantas”, aseguró.

Foto Twitter
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Los trabajadores y trabajadoras resolvieron cortar la autopista frente al acceso a una de las plantas, a la espera de "una respuesta de la empresa, del Ministerio de Trabajo y de la gobernadora (bonaerense) María Eugenia Vidal, que dijo que no iba a aceptar ningún despido”.

UN CEO A LOS INSULTOS CONTRA LOS  TRABAJADORES 

Por su parte, Santiago Perea, gerente general de Ovoprot Argentina, propietaria de Cresta Roja, dijo que “las plantas están cerradas porque el sindicato no acató la conciliación obligatoria y si la gente no va trabajar, no podemos cargar pollos que se mueran en los camiones”.

“Con los 51 despedidos no hay vuelta atrás, porque no son trabajadores, son barrabravas que tienen amenazados a toda la planta”, afirmó.

Perea espetó que los trabajadores son los culpables del conflicto porque “perdieron las elecciones gremiales y tomaron el poder por la fuerza”, en referencia a la Federación de los Trabajadores de la Alimentación de la Provincia de Buenos Aires que conduce Luis Bernabé Morán.