La revista La Garganta Poderosa compartió un breve relato sobre la reciente visita de La Poderosa a Milagro Sala, en el Penal de Mujeres del barrio Alto Comedero, en San Salvador de Jujuy.  

En el texto, al modo y manera de la revista, consignaron:

 

"NADIE SIGUE PRESA POR LUCHAR" 
 
¿Saben a quién visitamos? A nadie, pero queríamos pasar el día en algún lugar cerrado, para zafar del viento norte, ese requeteviento del recontranorte. 
Y aprovechando que no hay ninguna presa política en Jujuy, ni por desobediente, ni por negra, ni por mujer, ni por indígena, nos mandamos al Penal de Mujeres. 
Total, ¿a quién le importa? A nadie, porque nadie nos aguardaba ahí, junto a una mesa de plástico, unas sillas de plástico, unos cubiertos de plástico y un abrazo de verdad. 
¿Nos esperaban? Nadie, pero su nieto está sentado en la cabecera, porque no lo puede despegar nadie, cuando le permiten ver a su abuela. 
¿Alguien nos explica, entonces, para qué carajo vinimos? Nadie, así como nadie nos explica a quiénes protegen cuando castigan una "huevada" o por qué los jueces desacreditan las facturas que recibieron por los 29 millones que ya se rindieron. 
¿O quién tenía esas "500 armas"? Nadie, pero si todos deben repudiar a una mujer para recibir pauta del gobierno provincial... 
¿Quién carajo hace periodismo? Nadie. ¿Quién investiga si realmente no fueron los cooperativistas quienes rechazaron la bancarización de los salarios, para seguir cobrando los planes que les permitían llegar a fin de mes? Nadie. 
¿Quién cumple una condena antes de ser considerado culpable? Nadie. 
¿Quién puede sostener que alguien está preso por cómo trató a los pobres, cuando sólo nos juzgan por cómo tratamos a los ricos? Nadie. 
¿Quién te abre las puertas de su celda, para responder a las interpelaciones de los vecinos que reciben la información recortada? Nadie. 
¿Quién se banca una condena violatoria de todos los Derechos Humanos y espera, a punta de mate, su regreso a las calles? Nadie. 
¿Quién rechaza una oferta de libertad condicional, a cambio de mostrarse "arrepentida" de inciertos delitos, para culpar a otros? Nadie. 
¿Quién puede adelgazar 20 kilos de angustias y llantos, sin perder un solo gramo de dignidad? Nadie. ¿Quién puede brindar más meriendas y viviendas que tres gestiones juntas de la gestión más rica, sin cobrarse una sola selfie como contrapartida? Nadie. 
¿Quién espera el veredicto final por todas las demás acusaciones que existen y las investigaciones que continúan pendientes, para poder afirmar con certeza un verdadero juicio de valor? Nadie. 
¿Y quién paga el silencio? Nadie. 
¿Y quiénes somos nosotros para gritarlo desde las villas? Nadies, también. 
¿Y entonces? Gracias por la comida, por la charla y por la fuerza. 
¿Gracias a quién? 
A nadie.