Fue el 26 de agosto de 1977.
 
Veinte días antes, La Nación publicaba palabras del General Albano Harguideguy: “El país deberá cuidarse por mucho tiempo de los partidos políticos”. La primera semana de julio de ese año, Bernardo Neustad editorializaba en su flamante revista “Extra” que “Jorge Rafael Videla debe ser el argentino que mejor sabe escuchar… se le advierte de vez en cuando cierta sonrisa… encontrará
más gente adicta a decir SI que a decir NO… Es que no solo envejecemos, nos volvemos sabios y rechazamos soluciones para el pasado”.
 

El 5 de junio, Clarín difundía el comunicado del Comando Zona I, que aseguraba que “la victoria está cerca… Hasta ayer, las bajas causadas a las bandas terroristas en lo que va del año totalizaban 325, número que podría ser más elevado considerando que en varios casos los extremistas trataron de ocultar sus muertos y heridos”.
 
En La Prensa, también ese 5 de junio, destacaban que “la inclinación de las autoridades por la democracia y la libertad son hechos de pública notoriedad que se traducen en la tranquilidad general y el orden jurídico que prevalecen en el país”. El 26 de marzo de 1977 Clarín no puso en tapa el asesinato de Rodolfo Walsh, ocurrido en la víspera. Ese día la empresa de Ernestina de Noble tenía como titular una bajada que indicaba que “la lucha contra la subversión no solo implica actuar en el campo específicamente militar sino que debe contemplar medidas de gobierno en los aspectos políticos, económicos, culturales y sociales”.
 
La dictadura total. En ese contexto, Walsh había alcanzado a difundir su visionaria Carta, arrojando unas copias en buzones de tierra porteña. Ni Clarín, ni La Nación, ni La Prensa ni Neustad hubiesen publicado ese texto. Pero el periodista lo escribió igual, lo diseminó como pudo y fue trabajador de prensa hasta el último balazo.
 
A eso estamos llamados, y no solo los periodistas. A empoderarnos como pueblo fortaleciendo la comunicación honesta. Dejar la queja. Ya basta. A vos, que te llevaron en patrullero por hacer una pintada. A vos, que pedís mejores salarios. A vos, que te cagaron a palos por organizar una cooperativa. A vos, que sabés que los pibes toman cada vez menos leche. Y a vos, que cruzas el desierto mediático bebiendo lo que podés de las escasas fuentes que todavía no se sacaron.
 
Juntemos toda la bronca y transformemos el enojo en acción. Dale doble click a las notas de INFOnews. Sirve. Y ni te cuento si te suscribís. Menos de un peso por día. Asociate a Tiempo Argentino. Un combo en los arcos dorados y un paquete de cigarrillos. Es lindo leerlos por Facebook, pero si comprás de vez en cuando la Garganta Poderosa los chicos van a poder seguir adelante. Y hablando de redes, metete ahí que hay mucho y bueno. Los amigos de Socompa, liderados por Eduardo Blaustein, de cuyo libro “Decíamos ayer” saqué las citas arriba mencionadas. Buscá a los compañeros de Barricada TV, los únicos que tienen asistencia perfecta allí donde un reclamo social los convoque. Asomate a sitios como El Cartel o El Hervidero, donde la juventud es, sí, un divino tesoro.
 
Somos nosotros los que debemos hacerle el aguante a quienes se empeñan en ir contra la corriente. Otra vez: quejas, no. Y si ves una razzia en el bondi, un castigo de azul a un pibe de gorrita, un empujón a un mendigo o un par de despedidos en la puerta de la fábrica cerrada, contá. Avisá. Difundí.
 
No seamos cómplices. Y si tenemos que perder, que sea con dignidad y con la conciencia de haber hecho lo que pudimos. Eso que nos enseñó el Buenos Aires Herald, que acaba de cerrar. Dirán que ha desaparecido. Pero el periodismo, ese periodismo que nos subleva la sangre, nos acelera el corazón y nos empaña de lágrimas la vista, le debe –entre otras- la tapa del 26 de agosto de 1977: “Mujeres arrestadas después de un encuentro en la Plaza de Mayo”.