Argentina y China firmaron un pacto en 2014 para -entre otras obras- construir dos centrales nucleares en territorio nacional. Miles de personas en todo el país rechazan el acuerdo por los riesgos ambientales. 
 

 
Según una entrevista publicada por Revista Cítrica, Laura Maffei, residente en Bariloche; asesora del espacio ambiental del Sindicato Docente de la UNTER (Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro) aseguró que "lo que se cuestiona, incluso en los defensores de la energía nuclear en Argentina, es el tipo de tecnología con que se construirían las centrales nucleares. En Argentina no hay dominio de esa tecnología, y sería la primera central de este tipo en el mundo", lo cual significaría "una especie de ensayo".
 
"Necesitamos dar una discusión con participación amplia de los sectores sociales, sobre un recurso energético y desde la perspectiva de la soberanía energética. La población debiera ser la que decida para qué y cómo quiere producir esa energía", explica la docente.
 
"Me parece estratégico que los movimientos populares podamos comprender y actuar unidos. Por la defensa de la vida, del territorio y de las generaciones futuras. Cuando hablamos de miles de años de residuos, significan trescientas generaciones hacia adelante, para una obra que va a tener una vida útil de 40 o 50 años. Esto implicaría hipotecar el presupuesto, condicionar las decisiones políticas de centenares de generaciones futuras. Es decir que también existe una fuerte cuestión ética de fondo", sostuvo.
 

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