"La Ley del Distrito de las Artes es un verdadero fracaso. Esa es la principal conclusión de un informe elaborado por la Auditoría General de la Ciudad (AGCBA), que analizó que -durante los primeros años de su implementación- el Gobierno porteño no cumplió con el único artículo que ordenaba facilitar la permanencia de las familias que viven en la zona y tampoco consiguió la radicación de nuevos artistas y productores culturales, no generó empleo ni otorgó becas de formación", según informó el medio Sur Capitalino.

Los beneficios impositivos que otorga la norma solo alcanzaron a un puñado de emprendimientos. El principal ganador fue el Santander Rio, entidad de capitales españoles y uno de los principales bancos comerciales de Argentina.
 
“El macrismo enuncia una política en apariencia interesante, como puede ser la promoción de un distrito de las artes, pero en el fondo lo que está como meta es un suculento negocio inmobiliario para los amigos del poder a costa de expulsar a miles de porteños. Esta característica de ser débil y condescendiente con los poderosos e insensible con los más humildes, es una de las marcas que tiene el macrismo”, analiza Cecilia Segura, presidenta de la AGCBA y una de las dos de los siete miembros del Directorio que votó en disidencia las conclusiones de un informe que es lapidario en su contenido pero lavado en su párrafo final.
 
La AGIP eximió del impuesto sobre los Ingresos Brutos a sólo 15 inscriptos, sobre 54 espacios que existen en el perímetro del Distrito (unas 300 hectáreas), entre galerías y talleres de artistas. También dice que los organismos de Gobierno “no realizaron acciones enfocadas a la promoción del empleo”, “no han otorgado becas ni se ha desarrollado el programa de formación técnico profesional”, y “no han realizado acción alguna para atender la situación de vulnerabilidad social del Distrito”.