La Organización Internacional del Trabajo (OIT) expresó su "preocupación" por la decisión del gobierno de Brasil, conducido tras el golpe a Dilma Rousseff por su vicepresidente Michel Temer, de eliminar controles y alterar normas empleadas en el combate al trabajo esclavo.

Lo advirtieron a partir de que el Diario Oficial de la Unión publicó el decreto que alteró el programa de combate a las condiciones de trabajo "análogas a la esclavitud", especialmente en el campo.

"Brasil dejó de ser una referencia en la comunidad internacional en el combate a la esclavitud", señaló la OIT.

Estos cambios favorecen a los hacendados, que tienen influencia en el gobierno a través del ministro de Agricultura, Blairo Maggi, uno de los empresarios más importantes en el sector agronegocios.

Al igual que en Argentina, esta medida tomada por Temer se une a otras ventajas concedidas a la bancada ruralista, similar a lo que ocurre con Macri y la Sociedad Rural. De esta forma Brasil se expone al riesgo de que haya represalias por parte de los importadores, ya que en varios países se exigen certificados de producción ecológica y socialmente correcta.