La RUTH del presente artículo no es una mujer. Aún así, es muy sensible, más que cualquier ser humano. Al menos, en lo que al tacto se refiere. Su nombre proviene de las siglas Robotized Unit for Tactility and Haptics, que significa algo similar a “Unidad Robotizada para la Percepción y tecnología del Tacto”. En concreto, se trata de un robot utilizado por Ford para calificar la calidad y el confort de los interiores de sus vehículos.

Hasta hace unos meses, RUTH trabajaba en plantas europeas pero, este año, una unidad llegó a Estados Unidos para colaborar en la terminación interna del nuevo Fusion, auto que en otros mercados se comercializará como Mondeo. En Argentina, el vehículo llegará en 2013 pero la marca del óvalo no definió si será importado de Norteamérica o de Europa.

El robot utiliza estudios internacionales de grupos de clientes, combinados con sus propias mediciones, para producir terminaciones y tecnologías más agradables para un gran número de usuarios. Eso, sumado a una calidad excepcional.

Es difícil cuantificar la excelencia y la percepción de agrado al tacto: para eso existe RUTH. La máquina permite que los ingenieros de la compañía pongan en números muchas características de los autos, como suavidad, rugosidad, temperatura, dureza y confort. Eso facilita, incluso, adaptar el habitáculo a los requerimientos de diversos grupos de usuarios de modelos diferentes.

Además de su habilidad táctil, el robot es capaz de presionar botones e interactuar con los comandos interiores, de la misma manera que lo hace una persona. La diferencia, por supuesto, radica en la posibilidad de brindar reportes precisos y cuantificables.

“Puedo exagerar pero RUTH no: sabemos que la suavidad del volante y el apoyabrazos del Fusion es la mejor del mundo”, asegura la supervisora de Manufacturas de la filial estadounidense de Ford, Eileen Franko, en relación a los beneficios del dispositivo. Con anterioridad, los ingenieros sólo tenían acceso a herramientas de medición manuales.

“Los ingenieros de otros departamentos llegaron a usar diccionarios o latas de gaseosas en los apoyabrazos para medir su resistencia y suavidad. Ahora, podemos meter a RUTH en un vehículo y, en unas horas, les damos información tangible”, señala el técnico de RUTH Luke Robinson. Y agrega: “podemos usarlo para medir con exactitud qué es lo que quiere la mayoría de los clientes”.