"Este juicio es una payasada, yo nunca amenacé a nadie", dijo Milagro ante el inicio de un nuevo juicio oral en su contra. Sala, quien se encuentra detenida a pesar de que la CIDH ordenó su salida de Alto comedero, sostuvo que "me quieren sí o sí con una condena".

Milagro Sala
Milagro Sala

Este juicio se basa en un hecho ocurrido el 13 de octubre del 2014, cuando Milagro, según la acusación, habría proferido dos amenazas telefónicas a personal de la comisaría seccional 56, del barrio Alto Comedero, en Jujuy.
 
“Siempre he puteado y todos los han hecho alguna vez, pero nunca fue parte de mi léxico decir voy a poner una bomba”, sostuvo.
 
Milagro dijo estar “destruida” psicológicamente y de ánimo. Consideró además que se trata de una presa político y que el juicio mantiene los mismos tintes.
 
Cabe destacar que la jefatura de la seccional 56, única querellante, fue patrocinada por los abogados Gastón Morales, hijo del gobernador Gerardo Morales, y Luciano Rivas, actual secretario de Gobierno de Jujuy.
 
Pidió a los jueces que no se dejen “avasallar” por el gobernador Morales.
 
Ángela Cabero, quien denunció ser una de las víctimas de la supuesta amenaza telefónica de Milagro, dijo que la dirigente afirmó: “Cuando ponga una bomba y vuelen todos a la mierda me van a conocer”. “Reconocí que era ella. Se la escuchaba muy molesta, no me dejó hablar”. “Me generó temor por la persona que es Milagro Sala y porque la comisaría se encuentra cercana a un barrio de la Tupac Amaru”. Consultada por la defensa de Sala, sobre si tomó medidas al respecto, dijo que siguió “trabajando normalmente”.
 
Sin embargo, Leonardo Ocampo y Pablo Llampa, policías en servicio en la comisaría al momento de la supuesta amenaza, dijeron que no se enteraron de nada hasta el otro día. María Clemente, otra testigo que que habría estado en la seccional, dijo no recordar lo sucedido.