"La acusación de Bonadio es un acto de desesperación, no tiene ni una prueba"
"La acusación de Bonadio es un acto de desesperación, no tiene ni una prueba"

Al difícil momento de salud que vive el excanciller Héctor Timerman se le sumó por estos días un elemento de extrema gravedad como es la prisión domiciliaria que le aplicó el juez Claudio Bonadio en el marco de la causa por presunto encubrimiento de Irán en la causa AMIA que motorizó contra la expresidenta Cristina Fernández y otros exfuncionarios de su Gobierno.

"Todo esto es porque nosotros rompimos normas del establishment internacional con el Memorandum", disparó en una entrevista con el diario Página 12, publicada este domingo.

"Un país del tercer mundo como la Argentina no podía tener la audacia y la independencia para dirimir con Irán el acto de violencia y muerte que fue el atentado contra la AMIA. Estados Unidos, Alemania, Francia, el Reino Unido, China y Rusia firmaron un acuerdo con Irán. Ahora Donald Trump lo quiere terminar, pero nadie dice que quien firmó ese acuerdo con Irán, Barack Obama, es un traidor a la patria. ¿Por qué? Porque ellos son el selecto club de los que ponen las reglas", apuntó.

En un reportaje que protagonizó rodeado por sus abogados, el exfuncionario de Cristina también disparó que "la derecha internacional utilizó la causa AMIA como propaganda", y agregó: "No les importa un juicio ni que se sepa la verdad. Nuestro criterio, innegociable, siempre fue que tiene que haber un juicio, más aún teniendo en cuento lo que nosotros vivimos durante la dictadura".

Asimismo, respondió qué buscó el Gobierno del que formó parte con el memorándum: "Destrabar una causa que no podía avanzar. Y le aseguro que era muy difícil. Cuando estaba en el ascensor yendo a la primera reunión con Salehi me crucé con el negociador oficial norteamericano de la cuestión nuclear con Irán. El encuentro con Salehí se iba a concretar a unos metros de donde estábamos y le conté al funcionario de Estados Unidos. El me dijo, “te deseo mucha suerte, pero son muy difíciles. No va a andar”. Lo que yo noté es que me estaba diciendo que nosotros podíamos ser adscriptos a negociaciones, pero no protagonistas. Mire, gran parte del mundo, en especial los países más poderosos, no querían que Irán fuera Corea del Norte. Irán es un país muy importante en una zona caliente, el Medio Oriente".

También hizo referencia al contenido del acuerdo alcanzado con Irán: "Lo que obtuvimos a cambio del Memorándum fue prisión. Todo lo que nosotros quisimos era que el tema AMIA empezara a resolverse, eso era lo único importante. Nunca se habló de todo lo que ponen por ahí, ni petróleo ni inversiones ni fondos iraníes. Hay un dato que pocos recuerdan. Cuando se acusó a Irán por el atentado, en épocas del juez Juan José Galeano, Irán nos declaró un embargo. Fíjese qué desubicada la postura del juez Bonadio: si supuestamente la Argentina estaba en guerra con Irán, nunca le declaró ningún embargo. Fueron ellos los que nos declararon el embargo a nosotros. Después lo fueron levantando, comprándole granos a los empresarios, no al Estado. De manera que no hubo ni se gestionó ningún beneficio para la Argentina con el Memorándum. Nunca, jamás, se mencionaron las palabras petróleo o energía o finanzas. Todo estaba centrado en el tema AMIA".

"Traición a la patria"

En relación a la acusación del juez Bonadio sobre "traición a la patria" que les endilgó a él, a la expresidenta y a otros implicados en el caso, apuntó: "Es muy doloroso. Este es mi país, donde nací, donde elegí vivir, donde luché y estuve dispuesto a cualquier sacrificio en la búsqueda de un país mejor. Y lo hice siempre de buena fe. La acusación es un acto de desesperación, porque no tiene ni una prueba contra nosotros ya que no existió ningún delito. A mi me golpea doblemente por ser judío. A los judíos nos acusan de doble lealtad, ubicándonos como si fuéramos argentinos de segunda categoría. Me hace volver a la infancia cuando nos apretaban preguntándonos si éramos leales a la Argentina o a Israel. Es una infamia. De lo mismo acusaron a mi padre, Jacobo. El fue una de las únicas dos personas a las que la dictadura le quitó la nacionalidad argentina. El otro fue José Ber Gelbard, que fue ministro de Economía de Perón. Cuando volvió la democracia, Alfonsín citó a mi papá a la Casa Rosada y le devolvió la nacionalidad. “La Argentina no es democrática si Timerman no es argentino”, le dijo. Y el documento de mi padre se hizo y se entregó en el despacho presidencial de Alfonsín".