La periodista británica residente en Ecuador Sally Burch se refirió el episodio que culminó con su deportación y que le impidió asistir a la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que se realiza en nuestro país.

En diálogo con el programa A los botes, que se emite por FutuRock FM, la reportera señaló: "Hubo una lista organizaciones inscritas para participar en organizaciones cuidadanas. Yo estaba en una de ellas. Nos avisaron unos días antes que Argentina nos negaba la acreditación. Nos dijeron que que tal vez tendría problemas para ingresar al país. Cuando llegué vi que tenían mi nombre registrado en la computadora, tomaron un pretexto y me deportaron".

Luego recordó que "hubo un trámite de hábeas corpus para que no me suban al avión. Me han dicho que puedo entrar al país pero no tengo constancia escrita. De todos modos, no puedo volver. Sí voy a hacer gestiones para asegurarme de que me quiten la prohibición. El gobierno ecuatoriano me apoyó pero no logró impedir que me deporten".

Consultada por los conductores, aclaró: "No hablé con quienes tomaron la decisión. El pretexto oficial fue que yo era turista. La única explicación que encuentro es que no les hayan gustado las cosas que yo escribo: posiciones críticas en temas de derechos de la comunicación. Uno de los temas que más se habló fue la propuesta de introducir en la OMC negociaciones sobre el comercio electrónico, en la que fuimos muy críticos porque creemos que es muy inconveniente para los países en desarrollo. Básicamente lo que defiende son los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales".

También dio precisiones acerca de la posición que sostiene sobre algunos de los temas que se tratarán en la cumbre: "No tenemos nada en contra del comercio electrónico. En la OMC hay un grupo de trabajo que discute esto desde hace años pero no puede tomar decisiones. El problema es que se está proponiendo desde EEUU, Europa y Japón que no se le pueden exigir a las empresas transferencias tecnológicas. Eso afecta nuestro desarrollo pero también el empleo: hay que capacitar una mano de obra local. Están exigiendo flujos de datos sin ningún tipo de traba. Ningún país podría pedir que los datos transfronterizos queden dentro de su país".