El 16 de noviembre a  las 11 de la mañana entraron a su casa cuatro personas vestidas de policías. Zulema Soto, de 55 años, estaba sola. La amenazaron a punta de pistola: "¿Dónde está la plata? Te vamos a matar”. La golpearon en la cabeza, la cortaron con vidrios de botella, la torturaron y la violaron. Así contó la familia de Zulema el día más trágico que les tocó vivir a Revista Cítrica.  Día que dio comienzo a una pesadilla para todos.

Dos días antes de este hecho, sus hijos habían ido al Banco Nación de Moreno a retirar 50 mil pesos para comprar un auto, pero al salir les roban el bolso. Llaman al 911 y se acercan a la comisaría a hacer la denuncia y los separan en dos cuartos distintos.

 

Zulema Soto. Foto de Laki Pérez
Zulema Soto. Foto de Laki Pérez

En el bolso robado había un comprobante de un plazo fijo que lo tenían que declarar para poder tramitar la renovación en el banco. "En la Comisaría 1ra. de Moreno la policía no me tomaba la denuncia si yo no decía el monto del plazo fijo", cuenta Rulo, uno de sus hijos. En ese momento, llega Zulema a la comisaría y debido a la inacción policial comienza a reclamar en voz alta y a los gritos  "Entre nervios y la necesidad de realizar el trámite en el banco doy la suma y a los dos días sucede esto", agregó Rulo.

Debido a este hecho, la familia vincula ese episodio con el que vivió Zulema en el ataque en su casa, mientras le decían “ahora que tenés que gritar, no gritas”. Además afirman que únicamente la policía de Moreno tenía información del plazo fijo y sobre lo que había ocurrido días atrás en la Comisaría.

Ante la falta de respuestas decidieron hacer público el caso, pero eso tiene un costo: se tuvieron que mudar, reciben amenazas teléfonicas, les sacaron fotos y hasta los amenzaron a la salida de la DDI de Moreno. 

La Fiscalía insiste en que podría tratarse de “delincuentes disfrazados de policías” pero ellos están convencidos que son policías. “Mi vieja realizó los identikit y le ofrecieron hacer un reconocimiento fotográfico entre muchos delincuentes. Pero ella quiere ver las imágenes de la policía. Nos dicen que no se puede, que lo que podrían hacer es enviar ese material a cada oficial de alto rango para que ellos vean si dentro de sus destacamentos hay alguien con los mismos rasgos y de ahí comenzar la punta de la investigación”. Es decir, que la policia se investigue a sí misma. “La peor tomada de pelo. Se ríen en nuestras caras. Por eso decidimos empezar a hablar”, afirmó .

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