La asunción como obispo del cura Gustavo Carrara, que trabajó en la villa 1-11-14 del Bajo Flores, transformó este domingo el ambiente solemne de la Catedral de Buenos Aires en una verdadera fiesta popular llena de emoción, cantos y banderas. 

Crédito foto: Facebook Joselo Canete
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Es que el papa Francisco tomó una decisión sin precedentes: ordenar como obispo a un cura villero por primera vez en la historia de la iglesia católica argentina. Semejantes honores fueron celebrados con mucha alegría por los vecinos del Bajo Flores, donde Carrara es sacerdote en la parroquia María Madre del Pueblo. 

Crédito foto: Facebook Joselo Canete
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Previo a la ceremonia, los feligreses se congregaron en la Plaza de los Dos Congresos con bombos y una marianota del Papa. Una vez adentro, los cantos, vítores y aplausos para homenajear a su cura llenaron el aire de fiesta. La cereza del postre fue la retirada cuando varios jóvenes lo sacaron en andas desde el altar hasta la puerta de la Catedral. Una verdadera celebración popular.