La Cámara de Representantes de Estados Unidos dio media sanción a la mayor reforma tributaria de las últimas tres décadas. Fue impulsada por el presidente Donald Trump, y obtuvo la media sanción después de meses de negociaciones y semanas de votaciones de las dos cámaras del Congreso.

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Fueron 227 congresistas republicanos los que dieron media sanción, frente a 203 votos en contra, es decir, toda la bancada demócrata y 12 legisladores oficialistas.
 
La Oficina de Presupuesto del Congreso advirtió que la reforma impositiva perjudicará a los más pobres y beneficiará a los que ganan más de 100.000 dólares anuales.

Afectará a todos los contribuyentes con grandes recortes para empresas y los más ricos, reducciones más modestas a la clase media y medidas negativas para los sectores más bajos.
 
El Senado la aprobaría hoy mismo. El oficialismo republicano contaría con 52 de las 100 bancas del cuerpo. La ley recorta impuestos a las grandes fortunas y las empresas, reduciendo sus aportes de un 35% a un 21%, mientras que achica a siete las categorías fiscales para individuos.
 
Implica un aumento del déficit presupuestario de 1,5 billones de dólares en la próxima década, un incremento que Trump considera fundamental para revitalizar la actividad económica y acelerar el crecimiento anual del país por encima del 3 %.
 
La OPC concluyó que para 2019 los estadounidenses que ganan menos de 30.000 dólares anuales perderán ingresos, mientras que para 2021, los que ganan más de 40.000 por año, también se verán afectados por esta reforma y, en 2027, se sumarán los que tienen ingresos de hasta 75.000 dólares.
 
Los que ganan entre 100.000 y 500.000 dólares por año y los millonarios serán los grandes ganadores con esta reforma en el corto, mediano y largo plazo.
 
Las clases más bajas se verán golpeadas con esta medida es porque recibirán menos ayudas públicas para contratar sus seguros médicos. Actualmente tener un seguro médico es obligatorio; sin embargo, este punto central de la ley de Barack Obama, será eliminado con la reforma impositiva.
 
La oficina legislativa estimó que este cambio provocará un aumento de los precios de los seguros médicos, lo que obligará a al menos cuatro millones de estadounidenses a dejar de pagar y dejar de recibir los beneficios impositivos que prevé la ley de salud.