Este año terminará con una tasa muy por encima de las metas de inflación de entre el 12 y el 17 por cienot que había fijado el BCRA.

El gobierno de Cambiemos, finaliza este 2017 alrededor del 24 por ciento, cifra apenas por debajo del 27 por ciento de 2015.


Por otra, esta tasa más baja de inflación más baja superará en siete puntos porcentuales el objetivo del ente monetario, con el agravante de que 2017 termina con las tasas de rendimiento de Lebac y de Política Monetaria en 28,75 por ciento, cuatro puntos por encima de la de diciembre de 2016 cuando era de 24,75 por ciento.


A comienzos de este año, el Central estimaba que en diciembre la tasa de Lebac se ubicaría en torno al 20 por ciento, algo que pareció posible en el primer trimestre cuando se decidió moderar el nivel de rendimiento de las Letras, pero en la que luego se dio marcha atrás ante el repunte de los precios.


En el último año, la política de esterilización de liquidez por parte del Central llevó el stock de Lebac de 663.000 millones de diciembre de 2016 a 1,16 billones de pesos al pasado 18 de diciembre, según datos oficiales del BCRA.


En este lapso, 250.000 millones de pesos fueron emitidos por el ente monetario para adquirir 15.000 millones de dólares que pasaron a engrosar sus reservas, hoy en 55.000 millones frente a los 37.000 millones de un año atrás.


Otros 130.000 millones se emitieron en concepto de transferencias al Tesoro, de acuerdo con el plan elaborado por el Central, en tanto que 162.000 millones de pesos se pagaron en concepto de intereses por Lebac, hasta noviembre.
Resulta evidente, a la luz de este último dato, cuán elevado es el coste anual en intereses de esta política antiinflacionaria basada en instrumentar Lebac para esterilizar circulante que se crea, principalmente, por el ingreso de divisas creadas por la emisión de deuda pública.


En este punto, el Central es rehén de una estrategia gradualista que busca equilibrar la economía sin producir un corte abrupto del déficit presupuestario, en condiciones políticas muy especiales.


La alta tasa de Lebac y de Política Monetaria fijada por el Central quincenalmente desata fuertes críticas de sectores empresarios que se cuelan también dentro de algunos despachos oficiales, pero lo cierto es que el crédito se viene expandiendo a un ritmo extraordinario, en particular tras el despegue de las hipotecas.


El titular del BCRA, Federico Sturzenegger, apuesta firmemente a la continuidad del crecimiento crediticio y a la expansión del sistema financiero, destacando que los préstamos en UVA se consolidan al ritmo del descenso de la inflación.


Una importante prueba de la política antiinflacionaria será la negociación salarial que se inicia en enero con el convenio de los bancarios, en el convencimiento de los economistas de que un aumento promedio del 15 por ciento para todo 2018 debería ser el tope para dar viabilidad a la política monetaria en curso.


Otro elemento que actuará como un síntoma del rumbo de la política antiinflacionaria será el tipo de cambio, muy atrasado con respecto a la inflación para la mayoría de los economistas, ya que hace un año el dólar cotizaba a 16 pesos y hoy a 18 pesos.
La conducta del mercado hacia la divisa estará determinada por su confianza hacia la política monetaria y la evolución de los precios.


Si la inflación no decae y, por ende, el Banco Central no puede ir bajando la tasa de interés, los tenedores de Lebac exigirán mayor tasa y menores plazos de vencimiento por lo que estimarán que es un riesgo elevado de tenencia.


En cualquier caso, el BCRA cuenta con un poder de fuego relativamente importante con sus reservas, al menos para un corto plazo de movimientos especulativos.


De conjunto, el Central deberá bregar a lo largo del próximo año en profundizar su política monetaria para acercarse a sus metas del 10-12 por ciento, intentando ir reduciendo su tasa de interés de referencia y de Lebac y, lo más importante, bajar el stock de letras y el consiguiente pago de intereses.