La Fiscalía de Brasil pidió 386 años de prisión por corrupción para el encarcelado ex presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha. Fue quien fomentó la remoción de la ex presidenta Dilma Rousseff.

Desde octubre de 2016 cumple una condena de 15 años y 4 meses de cárcel. Es acusado de encabezar un "esquema delictivo" para estafar a la entidad financiera estatal la Caixa. 
 
Dentro de los cargos presentados figuran corrupción, lavado de dinero y prevaricato, entre otros. Junto a Cunha fueron imputados el también ex presidente de la Cámara de Diputados Henrique Eduardo Alves (de 2013 a 2015), para el que la Fiscalía pidió 78 años de prisión, y otros tres ex funcionarios.
 
Cunha, de 59 años, aceptó en diciembre de 2015 la denuncia contra la mandataria por supuestas irregularidades fiscales incurridas por su gobierno.
 
El Partido de los Trabajadores acusó a Cunha de iniciar el impeachment como venganza, luego de que el PT apoyara en la Cámara la investigación de las denuncias de corrupción en su contra.
 
Cunha es miembro del conservador Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), del que también forma parte el actual presidente de facto, Michel Temer.